lunes, diciembre 20, 2010

Wikileaks y las Relaciones Internacionales

La ciencia de las Relaciones Internacionales, la politología experta en asuntos exteriores, sufrió en su día un duro golpe cuando fue incapaz de advertir las señales que provocaron la repentina caída de la Unión Soviética. Una disciplina cuya producción científica se sostenía, en su mayor parte, en el conflicto entre potencias y que tan sólo unos años antes del fin de la U.R.R.S. auguraba su victoria basándose en una supuesta superioridad militar y una potencialidad económica que luego no resultó tal. La Unión Soviética se hizo a sí misma el harakiri, dejando en ridículo a los sovietólogos y los politólogos internacionalistas. ¿Ha podido suceder lo mismo con Wikileaks?

En esencia, el escándalo Wikileaks es el desvelo sobre cómo funciona la diplomacia internacional. Escándalo tras escándalo, las mandíbulas de la opinión pública se resienten de mostrar asombro en cada telediario de la mañana. Pero, ¿es el fin de la política internacional tal y como la conocemos?

La respuesta a ambas preguntas es no. Ningún escándalo que pueda ver la luz a través de medios de comunicación hará caer un sistema diplomático y unas costumbres de esta comunidad tan particular que forman los Estados soberanos y sus políticos y funcionarios.

Tampoco es el fin de las actuales concepciones teóricas de las Relaciones Internacionales. Es cierto que, cuando se asiente el polvo de este escándalo, muchas de ellas podrán verse comprometidas o finiquitadas. Sin embargo no serán las teorías que mejor definen la vida internacional, sino aquellas de las que, ya sabemos, no se sostienen en casi ningún caso aplicado. Huntington seguirá equivocado, Fukuyama seguirá sin enterarse del todo y Hardt y Negri seguirán vendiendo humo. Pero seguirá habiendo quienes escriban para El Príncipe.

Sin embargo, estos días de escándalo ven cómo aquel vetusto libro de una profesora inglesa cobra más y más importancia. Nos referimos, claro está, a La retirada del Estado, de Susan Strange. La tesis que defendía la profesora Strange tenía esa sencillez que tienen las cosas cuando encajan. El mundo de los Estados ha pasado a mayor gloria a favor de un mundo en donde sí, existen Estados, pero en los que éstos han de convivir con cientos de miles de actores de diferente calado que, para bien o para mal, le han comido terreno. Quizás fuese éste un argumento no muy novedoso, pero la profesora añadió un concepto del poder en su discurso que es precisamente el que cobra todo el sentido en estos días de Wikileaks.

Susan Strange hablaba del concepto del poder estructural. Hasta entonces dos conceptos sobre el poder de los Estados se habían repartido las páginas de las revistas especializadas. Por un lado el soft power o poder blando, relacionado con la capacidad de Estados Unidos para convencer a sus aliados de que lo sean a través de acciones culturales o ideológicas. Concebido por el Profesor Joseph S. Nye, el poder blando es atribuido a las administraciones demócratas en Estados Unidos, llama al multilateralismo y a la creación del liderazgo internacional a través del comportamiento ideal y perfecto. Es un concepto de poder relacionado con la idea de que si los valores de un Estado son respetados o admirados por los demás miembros de su comunidad, provocará que éstos imiten su comportamiento. Es un poder no coercitivo.

Al otro lado de la mesa se encuentra el poder duro. Éste ha sido históricamente defendido, en su mayor parte, por los teóricos realistas de las Relaciones Internacionales. El poder duro consiste en la acción militar o el ejercicio de poder para lograr que los demás hagan exactamente lo que quieres que hagan. Está tradicionalmente atribuido a las administraciones republicanas y el unilateralismo.

Para Susan Strange, las teorías del poder duro o blando están impregnadas de una visión del poder como una prioridad de los actores de las relaciones internacionales. Sin embargo para ella, el poder que se ejerce es un poder estructural, que existe y se ejerce pero no desde un actor hacia otro, sino que está centrado en las relaciones de los actores. Es parte de un proceso social al que se someten los actores en el momento de relacionarse. En palabras de ella, el poder estructural consiste en

“La capacidad de una persona o de un grupo de personas para influir en los resultados, de tal forma que sus preferencias tengan prioridad sobre las preferencias de los demás” La retirada del Estado, pp. 38.

Es un poder que al estar centrado en las relaciones como un proceso social, muchas veces es ejercido de manera no deliberada y, por lo tanto, no excesivamente controlada. Es un poder sobre qué, no como una capacidad que se posee.

Lo que los cables desvelados por Wikileaks nos muestran es una administración norteamericana, sea demócrata sea republicana, preocupado con cada pequeño detalle político y económico que surja allá donde estén esas pequeñas 5ª columnas que constituyen sus embajadas. Una realidad mundial donde Estados Unidos domina y controla la política local de todos los súbditos del Imperio, no de una manera sutil –como dirían Hardt y Negri-, no de una manera coercitiva –que dirían los realistas clásicos-, no buscando la imitación y réplica de sus comportamientos –lo sentimos, Profesor Nye-, sino buscando influenciar cualquier decisión o actitud local a tomar a partir del entrevelado de sus intereses, buscando acceder a las estructuras políticas y económicas de los Estados y dejando ver cuál será la decisión apoyada por Washington.

Adiós, por tanto, a las políticas de discursos. Adiós al cinismo liberal. Adiós a las máscaras de los políticos locales. Lo que Wikileaks supone para la disciplina de las Relaciones Internacionales es el fin de cientos de discusiones sobre cómo y por qué se realizan ciertos actos de política internacional no centralizada. Supone la comprobación de que la Sociedad Internacional de hoy día es, más que nunca, un cierto Imperio, con diferentes escalas de poder, pero en el que un Hegemón –llamado Estados Unidos- que dispone de la política interna de sus iguales en derecho para la realización de sus fines, y lo hace entendiendo que todos los Estados están representados y gobernados por personas y que las personas son, lógicamente, influenciables ante la visión de algo más grande que ellas mismas dispuestas a apoyarles o a regañarles según tome una u otra decisión. Nada más, pero tampoco menos.

Ahora, los que nos dedicamos a las Relaciones Internacionales, podemos hacer como si Wikileaks no hubiera existido, igual que hicimos como si la Guerra de Kosovo no hubiera sido planeada para tapar un adulterio presidencial. Sin embargo, en nuestra responsabilidad para con la sociedad de la que formamos parte, más vale que no lo olvidemos y tengamos abiertos los ojos a la hora de interpretar la realidad. En ello nos jugamos nuestra credibilidad.

jueves, noviembre 11, 2010

Oportunidades desperdiciadas y el Sahara Occidental

El conflicto ha cambiado. Las preconizadas nuevas guerras ya no lo son tanto. Pero este interesante concepto pretendía poner de relieve que los conflictos ya no se basan en el enfrentamiento de un ejército contra otro. Ni siquiera de una guerrilla contra un ejército formal. Los cambios en la exclusividad del ejercicio de la violencia que tenía el Estado han dado paso al empleo de múltiples actores por parte de los poderes y contrapoderes de cada conflicto bélico. Pero la clave de los enfrentamientos, los poderes y contrapoderes, siguen ahí y tan sólo utilizan las estructuras sociales, económicas y políticas que en cada espacio y tiempo les son más útiles.

Desde hace 35 años ya, el Estado de Marruecos está sometiendo a la población saharaui a través de la fuerza policial y militar pero, principalmente, a través de la “repoblación” del territorio de ciudadanos marroquíes, ortorgándoles privilegios sociales y reprimiendo cualquier intento de expresión del pueblo saharaui. Hoy a la violencia organizada de las estructuras armadas del Estado de Marruecos vemos cómo se suma la de las milicias o colonos. Es el proceso de colonización, en vivo y en directo.

Los saharauis eran ciudadanos españoles, con DNI, hasta hace 35 años. Fue en aquel momento, con el dictador en la cama, cuando el Estado de Marruecos decidió intervenir la colonia española y envió a una marcha colonial a cientos de marroquíes, la llamada Marcha Verde. Frente al intento de Marruecos y el oportunismo de Mauritania –que se quedó finalmente con una parte importante al sur de la región-, Argelia y Libia pusieron a trabajar su diplomacia de Guerra Fría, acogiendo y armando al Frente Popular de Liberación de Saghía el Hamra y Río de Oro, o Frente POLISARIO. Eran los tiempos del libro verde de Gadaffi, de la lucha internacional contra el colonialismo, incluido el propio de las ex-colonias.

La paz, las misiones de Naciones Unidas, y el plan para la realización de un referéndum de autodeterminación en la zona llegaron con el comienzo de la década de los 90. Sin embargo, pensar que un Estado como el Marroquí, donde el gobierno y la monarquía ejercen la censura sin pudor, que camufla sus mentiras entre los gobiernos socialistas españoles, los franceses de cualquier color y por supuesto los norteamericanos, pensar que un gobierno así iba a consentir que la soberanía de un territorio que reclama fuera decidida por un referéndum, era pensar en lo imposible.

Desde que en 1975 decidimos, como Estado, liberarnos del peso de ser colonizadores. Los gobiernos socialistas y populares -incluyendo los de UCD- se han ido repartiendo sus simpatías entre el gobierno marroquí y el Frente POLISARIO respectivamente. Los populares han apoyado a los saharauis por el planteamiento de un juego de suma cero, donde todo lo que ganen éstos lo pierden los marroquíes, uno de sus enemigos internacionales propios. Los socialistas, siguiendo los “pasos marcados” por Felipe González, han apoyado a Marruecos en su reivindicación de manera más o menos evidente, apoyándose en la elaboración de un consenso que permita a España seguir pescando en los caladeros marroquíes –y saharauis-, seguir disfrutando de los fosfatos de la ex-colonia y no tocar el asunto de Ceuta y Melilla –para el cual los gobiernos populares no han tenido miedo a mostrar una postura de fuerza.

El proceso de colonización del Sahara Occidental que ha llevado Marruecos desde hace más de tres décadas ha provocado el enquistamiento de los campamentos saharauis en Tinduf –desierto de Argelia- y la exclusión social, política y económica de la población saharaui que aún reside en su país. Organizados, los saharauis de El Aiun, han terminado montando una protesta visible y audible a través de un campamento a las puertas de la ciudad. Marruecos no lo ha tolerado y ha puesto a funcionar la política de tierra quemada que tantos frutos le ha dado hasta ahora.

Muy probablemente se podrá argumentar contra los dirigentes del Frente POLISARIO. También es muy factible que la responsabilidad del gobierno de España respecto a la independencia del Sahara haya caducado y que sea un asunto internacional a tratar por organizaciones internacionales –con el apoyo expreso de España, por supuesto. Y por supuesto que todo el grupo de la farándula comprometida, esos actores que lideran huelgas de hambre y envían firmas a La Moncloa, es bien criticable en tanto se elevan por encima de los legítimos líderes sociales y políticos y se piensan Bono, de U2, intentando salvar al mundo –y sólo pido que no hayan sido ellos los que animaron a los saharauis de El Aiún a acampar. Pero también es innegable que lo que está aconteciendo a día de hoy en el Sahara Occidental resulta incriminatorio para el Gobierno de Marruecos y delata en su postura de debilidad al Gobierno de España que dirige Rodríguez Zapatero.

Como antiguos detentadores de la soberanía del Sahara Occidental, la labor de España debería consistir en canalizar el proceso de resolución del conflicto a través de las organizaciones internacionales, que para eso están. Sin embargo, en casos como el que hoy está sucediendo, donde un gobierno colonial, como el de Marruecos, abusa y veja a quienes han sido ciudadanos de derecho de tu Estado, lo que se requiere es una postura firme y decida de fuerza. Una postura capaz de anteponer lo que de humano tiene la política a los intereses económicos y geoestratégicos. Estar a la altura de los altos valores que se dicen defender en cada declaración política y cada plan estratégico implica dejarnos de zarandajas diplomáticas, defensa en el Congreso de los Diputados de las hipotéticas soberanías territoriales y exigencias de que los periodistas oficiales entren a ver qué está sucediendo -les recomiendo seguir todo por GuinGuinBali. El Gobierno de España, su Presidente y la nueva Ministra de Asuntos Exteriores, tiene una oportunidad de oro para demostrar su compromiso con los Derechos Humanos y comportarse con la dignidad que parece le arrebatan, día sí y día también, los mercados internacionales.

lunes, noviembre 08, 2010

Integración regional, multilateralismo en América Latina y relaciones Sur-Sur

Desde el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid llevan varios años editando una revista sobre política internacional que se publica on-line con acceso gratuito desde la web. En ocasiones he colaborado con ellos, siendo los primeros que se atrevieron a publicar algo con mi nombre [puedes leer mi colaboración aquí y aquí].

Más allá del agradecimiento por las oportunidades que siempre dan a toda la gente que se acerca a ellos, la Revista Académica de Relaciones Internacionales merece ser visitada por la gran calidad de sus artículos y lo bien pensados y fundamentados que están sus números temáticos.

En esta ocasión, en el lanzamiento del número 15, podemos encontrar diversos puntos de vista sobre la siempre abierta cuestión de la integración latinoamericana y sus políticas conjuntas. Te recomiendo que eches un vistazo a alguna de las ideas que se despliegan por el número de Octubre.


miércoles, octubre 27, 2010

Dame un minuto de agua

UNESCO Etxea es el Centro UNESCO del País Vasco, una organización en la que tengo en gran estima por su trabajo y en la que tengo buenos amigos y gente a la que admiro por su perseverancia y sus conocimientos. Hacen una muy buena labor de reflexión y comunicación política y social sobre los distintos problemas de la agenda de UNESCO, no sólo en el País Vasco, donde se centran la mayoría de sus actividades, sino también en toda España y en los foros internacionales en los que son invitados a participar.

Desde hace tiempo cuentan, además, con un departamento para tratar la agenda internacional del agua. Una cuestión que por motivos profesionales y académicos siempre he seguido. Este departamento se ha convertido desde hace años en una referencia en España sobre cuestiones como desarrollo y agua y el Derecho Humano al agua y al saneamiento.

Hoy me llega la noticia de que han lanzado un premio abierto a todos y a todas. Se titula "Dame un minuto de agua" y consiste en un concurso de piezas audiovisuales de un minuto de duración que giren en torno a la temática del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento. Y los premios no son nada despreciables. El ganador viajará a la sede de la UNESCO en Senegal para rodar un documental sobre esta cuestión. Y los dos finalistas se repartirán una cámara de vídeo y un iPod.

Tienes de fecha desde el pasado 22 de Octubre hasta el próximo 28 de Noviembre de 2010 para inscribirte en su web, y todos los vídeos serán colgados en la web del concurso. Si fuera tú, no dudaría en presentarme. Como mínimo habrás ganado un minuto de reflexión sobre una de las cuestiones fundamentales que están ahora encima de la mesa internacional.

lunes, octubre 25, 2010

La guerra contra Cuba y Trinidad Jiménez

Los cambios en un gobierno –que no de gobierno- traen, en principio, cambios en el estilo de hacer política. En el Gobierno de España que dirige la política Española desde el año 2004, cuando ganó las elecciones generales el PSOE, existía un Ministerio en el que, aparentemente, no había habido cambios sustanciales. Por supuesto, nos referimos al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Miguel Ángel Moratinos, diplomático de profesión –nunca he entendido eso de diplomático de carrera- ocupó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación durante 6 años en un gobierno que reservó a la política exterior un lugar muy importante en su programa. Durante las elecciones de 2004, la Guerra de Iraq y el apoyo del anterior ejecutivo a la invasión estadounidense provocaron que la política exterior fuera objeto de debate público. Las tesis dualistas a las que unas elecciones nos tienen acostumbrados llevó a presentar el diálogo en términos de Europa (PSOE) contra Estados Unidos (PP) o, si se prefiere, Multilateralismo contra Unilateralismo hegemónico. La victoria socialista en Marzo de 2004 llevó a Moratinos desde su puesto de enviado especial de la diplomacia europea en Palestina a un Ministerio en el que se puso mucho músculo político.

Sin embargo, la tan vanagloriada experiencia de Moratinos en el campo de la política internacional no evitó grandes fallos diplomáticos, como las declaraciones de Bernardino León ante la nacionalización del petróleo boliviano en 2006, o grandes muestras de diplomacia fallida, como la tan anunciada Alianza de civilizaciones, de la que Tariq Ali dijo, cuando le invitaron a participar, que si queríamos montar un foro donde líderes mundiales se reunieran para intentar solucionar los problemas dialogadamente, ya teníamos Naciones Unidas. Todos estos errores provocaron dos cosas. Por el lado político, fundamentado en un supuesto acuerdo anterior a la formación del gobierno, se aseguraba que Moratinos sólo estaría una legislatura como máximo. Por el lado jocoso, los propios compañeros de partido comenzaron a tildar al Ministro como “Desatinos”, en alusión a su apellido y a los fallos del Ministerio.

Sea como fuere, Moratinos ha logrado aguantar -o le han logrado convencer- durante 6 años en un Gobierno que ha pasado de querer hablar de política exterior a utilizarla como escudo de prestigio del líder. Todo hasta la semana pasada, en la que Trinidad Jiménez se ha hecho con el Ministerio.

La nueva Ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación viene con la vitola de ser una experta en Relaciones Internacionales. Perteneciente al grupo de Zapatero desde antes de que éste fuera Secretario General del PSOE, Jiménez ostentó el cargo de responsable de relaciones internacionales para dicho partido y todo apuntaba a que se convertiría en Ministra del ramo en caso de ganar en 2004 las elecciones. Sin embargo, la imagen pública de un Moratinos sabiéndose mover en el escenario de Oriente Medio y la necesidad de darla a conocer entre el público político general en España, provocaron que Jiménez fuera designada por Zapatero para combatir el Ayuntamiento de Madrid al líder del Partido Popular Alberto Ruiz Gallardón.

En la municipalidad madrileña Jiménez aguantó sólo tres años en los que casi no se la vio pisando el suelo de las estancias municipales. Apenas apareció para los debates anuales sobre la ciudad, llegando Gallardón a avergonzarla al replicar su discurso con un sencillo pásese por las Juntas Municipales y entonces podrá opinar con criterio.

En 2006 su nombre volvió a sonar como ministeriable por exteriores. Ya era conocida por el público en general a costa de sacrificar el Ayuntamiento de Madrid, y Moratinos parecía haber cumplido su ciclo. Sin embargo, Moratinos aguantó en el Ministerio y a Jiménez le crearon un puesto a imagen y semejanza de ella: la Secretaría de Estado para América Latina. Antes de ser responsable de relaciones internacionales del PSOE, Jiménez había desempeñado el cargo de responsable de relaciones con América Latina. Su puesto en el Ministerio venía a replicar su labor dentro del partido y, se pensaba, sería la antesala para alcanzar una cartera de gobierno. En 2008, tras las nuevas elecciones ganadas por el PSOE, Jiménez se volvió a quedar sin su premio gordo, aunque le tocó otro en suerte.

Nombrada Ministra de Sanidad y Política Social en un gobierno que había tomado por bandera la elaboración de políticas sociales en tiempos de crisis. Sin embargo, este Ministerio era un premio menor, vivía a la sombra de una Moncloa que aparentaba querer ser líder en asuntos sociales y, por tanto, Jiménez sólo se quedaba con la Sanidad como punto fuerte de su Ministerio.

Podría haber liderado cambios en un sector en crisis, donde la amenaza de la privatización encubierta ensombrece a diversas comunidades, como la de Madrid. Sin embargo Trinidad Jiménez se decidió por crear su propia crisis: la de la Gripe A o Gripe Nueva. Durante semanas y semanas, ahora hace un año, Jiménez realizaba ruedas de prensa, comités de coordinación autonómicos y reuniones interministeriales. Todo a la luz de las cámaras para que se comprobara su capacidad de gestión en tiempos de crisis, para que el miedo a una gripe que nos mataría a todos camuflara el miedo a una crisis que nos dejaba a todos en el paro. Y así, poco a poco, Trinidad se iba haciendo un hueco en los hogares españoles. El que luego la gripe no viniera, que no fuera la tan esperada epidemia que acabara con amenazara con acabar con la civilización occidental, no se le puede achacar a ella. Ella hizo todo lo posible para dar aire a una crisis inventada sólo por el precio de ganar relevancia pública.

Y la jugada parece haberle salido bien. En la remodelación de gobierno de la semana pasada, donde los menos fieles del PSOE se han caído, ella ha ascendido. Por fin ha conquistado su tan ansiado Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, no sin antes volver a recibir un varapalo en Madrid. De su gestión del nuevo cargo cabrían esperar muchas cosas.

Cabría esperar que liderara, por fin, una política agresiva de la Unión Europea contra las violaciones de Derechos Humanos que se producen día sí, día también en nuestro vecino Marruecos. Cabría que asumiera la responsabilidad de proteger a quienes no hace tanto eran ciudadanos españoles, con DNI y todo, y obligara a la diplomacia europea a que se implicara en la resolución del conflicto del Sahara Occidental. Cabría esperar que sancionara a las empresas españolas que obtienen beneficios con la dictadura de Obiang, que apoyara a la oposición democrática guineana. Cabría que pusiera orden en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, estableciendo un programa adecuado y serio de recursos humanos y cancelara los privilegios del cuerpo diplomático en dicha agencia.

Cabría esperar muchas cosas como estas y otras más de alguien que afirma ser experta en relaciones internacionales y que sabe gestionar crisis. Sin embargo, lo que nos tememos es que Jiménez se invente espacios y crisis para poder destacar en los medios. Que utilice el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación tal y como utilizó el Ministerio de Sanidad y Política Social, para aumentar el prestigio personal a través de la agenda ministerial, que deje los problemas estructurales sin resolver y que, por tanto, la política exterior vuelva al lugar secundario que tenía hasta hace 6 años en el debate político español.

Hoy Jiménez debuta como Ministra del ramo en una reunión de Ministros de Exteriores de la Unión Europea. La principal cuestión a tratar será las relaciones europeas con Cuba, sobre las que Moratinos había realizado gestiones para comenzar la gestión internacional de la transición cubana. Y desde aquí, viendo los antecedentes, ya nos parecería un éxito que la Unión Europea no declarase tras la reunión de hoy una guerra contra Cuba.

lunes, septiembre 20, 2010

Tratamiento de la información sobre África

Durante los días del 18 al 21 de Octubre de 2010 se llevará a cabo en la Universidad de Valencia el Seminario sobre el tratamiento informativo sobre África Subsahariana y su impacto sobre la inmigración y el desarrollo sostenible. En el curso participarán profesores como Mbuyi Kabunda o José Carlos Sendín, del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid. También contará con la presencia de Alfonso Armada y del profesor nigeriano Jenkeri Zakari Okwori quien, por cierto, tratará el muy interesante tema de la prensa en Nigeria.

Suena muy interesante, si bien la mezcla de temas que habrá en el seminario supondrá, sin duda, un desafío a la hora de extraer las conclusiones.

Cuándo: 18-21 de Octubre, 17-20 horas.
Dónde: En la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia [ver mapa].
Cuánto: 36,06€ para público en general y 24,05€ para público universitario.
Más información: [pdf]

viernes, septiembre 17, 2010

Gente sencilla

Durante el verano de 2009 tuve la suerte de visitar Senegal. No hice un viaje turístico ni tampoco uno solidario. Simplemente fui a ver amigos y conocer a algunos nuevos. Iba a remolque de una locomotora que ya había pasado por allí, y gracias a su fama en la zona me abrieron todas las puertas ante las que me enfrenté.

Una de las puertas que se abrieron durante el viaje, y de qué manera, fue la del padre Josep Artigas. Por casualidad, acabamos en su colegio y él nos abrió todas las puertas desde el momento de nuestra llegada. Cuando se le conoce ofrece una apariencia de dureza. Pero no de esa dureza de actor, cuidadosamente calculada. Su dureza es natural, surge de una actitud sencilla ante la vida que le obliga a comprometerse con el trabajo y que simplemente te pregunta qué vas a hacer hoy. Como si esa fuera una pregunta siempre fácil de responder. Tras esa dureza aparente no hay más que voluntad de compartir experiencias, de escuchar opiniones y consejos y una sonrisa irónica capaz de destrozar cualquier aventura intelectual que no sepa aterrizar por sí misma.

Ha trabajado mucho en todos los años que lleva en Senegal -más de 30-, a través de la Escuela Pía, y con su trabajo ha ayudado a construir eso que se llama sentido de país. Alguien que le vea bajo el cliché de la palabra misionero podría pensar que Père Jo, como le llaman allí, se dedicaría a ofrecer desarrollo a través de la palabra de dios. Sin embargo Artigas no se puede ajustar a ese cliché, simplemente porque no para quieto. Dios está en su vocabulario, lógicamente, pero sólo como alternativa espiritual de quien lo necesite. Para salir de las complicaciones económicas se vale él solo con su trabajo y esfuerzo, aunque prefiere que trabajemos todos juntos. Y ese es el mensaje que transmite.

Convirtiéndose en parte de la sociedad que le acogió, que no es otra que la del mundo rural senegalés, Josep Artigas ha ayudado al cambio social contribuyendo a la creación de alternativas para los senegaleses y senegalesas del campo. A través de una idea clara de desarrollo -la agricultura como motor económico personal y social- Josep Artigas lleva décadas trabajando para que las personas mejoren sus vidas. Ingeniero agrónomo por la ESAB, ayudó a levantar la escuela de agricultura de M'Lomp y, como él mismo dice, ya no ejerce como ingeniero agrícola o tan siquiera como agricultor. Hoy Artigas es uno de los importantes nervios que ayudan a espabilar a la sociedad cuando se duerme en la no-esperanza. Demuestra a todo el que quiera mirar que con trabajo la vida mejor es posible y ejemplifica esto no estando quieto ni un segundo.

En un mundo, el de la cooperación, donde las respuestas son siempre complicadas, donde los bien intencionados crean desastres y los intelectuales no alcanzan a comprender la fuerza de las transformaciones. Donde el dinero llega a oleadas de intereses políticos, hoy aquí, mañana allí o donde cada uno tira para su carro, Artigas es capaz de trazar una línea imaginaria que indica el camino por el que se ha de pasar y que le convierte en un genial africanista de trinchera. Para él es fácil, no hay respuestas alternativas. Sólo hay que saber qué vas a hacer hoy.

En 2008 ganó el Premi de Cooperació Internacional al Desenvolupament Humà que otorga la comarca del Vallés Oriental de donde él procede -nació en la muy cooperante Caldes de Montbui. En reconocimiento a su labor, se grabó este documental que te recomiendo.
Animo a los no catalanoparlantes a que, aunque el vídeo esté grabado en catalán, francés y castellano y no tenga opción de subtítulos, se haga un pequeño esfuerzo que se verá recompensado.

miércoles, septiembre 15, 2010

India en África

Tres instituciones, de esas que uno respeta y admira por sus diversos trabajos, se han unido para darnos una perspectiva sobre la presencia India en África Subsahariana. Tanto Casa África como Casa Asia realizan una gran labor de difusión y discusión sobre las cuestiones clave de estos continentes, además de la presencia española y las oportunidades de encuentro político, económico, social y cultural entre nosotros. La tercera en discordia, el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria de Madrid (IECAH), es un centro de investigación y asesoría de gran prestigio en el mundo español de las relaciones internacionales.

En el Seminario India en África, que se celebrará el próximo 22 de Septiembre en el centro de Casa Asia de Madrid, intervendrán expertos en relaciones internacionales y especialistas en asuntos africanos bien interesantes. India, potencia emergente, ha aumentado durante esta década su inversión en África Subsahariana y se está convirtiendo en un actor de gran importancia. ¿Qué beneficios pueden sacar ambas partes de esta relación? ¿Se está convirtiendo India, como China, en una nueva potencia neocolonial capaz de ejercer cambios en la política subsahariana? Sin duda muchas preguntas para los ponentes.

Si estás por Madrid ese día, no te lo pierdas -y así haces las preguntas por mí.

Qué: Seminario India en África.
Dónde: Centro Casa Asia en Madrid [ver mapa].
Cuándo: Miércoles 22 de Septiembre a las 18:00.
Más información: pdf.

Y si te interesa estos temas pero no puedes asistir, puedes ir leyendo el artículo de Peter Kragelund para el Instituto Elcano [pdf] o el libro editado por los investigadores del Nordic Arica Institute, Fantu Cheru y Cyril Obi, titulado The Rise of China and India in Africa.

domingo, septiembre 12, 2010

Presentación de "La llamada de África"

El próximo Martes 28 de Septiembre de 2010 se presentará, en la Cása Árabe de Madrid, el libro La llamada de África. Estudios sobre el cine colonial español del profesor Alberto Elena. En el acto intervendrán la siempre interesante arabista Gema Martín Muñoz, actual Presidenta de la Casa Árabe, y el historiador Manuel Palacio además del propio autor.

El libro parece interesante, aunque reconozco que es una temática completamente desconocida para mí. Y el evento también puede resultarlo, pues junto a las charlas se proyectaran varios fragmentos de las películas. Si estás por Madrid, quizás no deberías perdértelo.

Qué: Presentación de La llamada de África. Estudios sobre el cine colonial español, de Alberto Elena.
Dónde: Casa Árabe [ver plano].
Cuándo: Martes 28 de Septiembre de 2010, a las 19:30.
Más información: pdf.

viernes, agosto 27, 2010

UN-Habitat y la política exterior española

Desde que la Presidencia del Gobierno la ostenta José Luis Rodríguez Zapatero, la política exterior española en concebida desde el multilateralismo. Participar en las organizaciones internacionales es, para el actual Gobierno de España, una de las principales actividades y casi diríamos necesidades. Sin embargo, la interpretación que el gobierno hace de qué es participar en la agenda internacional no es en absoluto la más adecuada.

El Gobierno de España se ha involucrado en proyectos de muy distinto tipo desde el año 2004. Para éste gobierno y para este Ministro de Asuntos Exteriores la cooperación internacional –y sus fondos- consiste en realizar obras de arte para las oficinas de Naciones Unidas en Ginebra, pero también y principalmente, en involucrarse en las agencias y programas internacionales.

Hace ya tres años que el Gobierno, a través de un convenio firmado con UNDESA y con la participación del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, abrió la Oficina de Naciones Unidas para el apoyo a la Década del Agua (2005-2015). Esta oficina indicaba el interés de las instituciones españolas implicadas en mostrar a España como un actor internacional de relevancia en las tareas sobre los Objetivos del Milenio en materia de agua. Actualmente, la Oficina sigue en pié –a pesar de que es fruto de controversia política municipal y de la incomprensión de la sociedad zaragozana- y, en lo que respecta a la agenda internacional del agua, todo indica que el Gobierno Español sigue indicando su predisposición a atraer diferentes agencias y programas internacionales. Lástima que esta política de alineamiento con el apoyo al acceso de agua potable y saneamiento en el mundo no se corresponda luego con el apoyo de la diplomacia española a la resolución de la Asamblea General sobre el reconocimiento del Derecho Humano al Agua.

Además de la presencia física en territorio español de las instituciones internacionales, el Gobierno de España tiene otro objetivo: situar a españoles en la dirección de programas y agencias internacionales. En 2008, Inés Alberdi fue nombrada Directora Ejecutiva de UNIFEM, el fondo de Naciones Unidas para la Mujer. Este nombramiento fue rodeado de cierta polémica al considerar, cierta parte de la sociedad civil internacional, que la india Gita Sen era una candidata mejor cualificada y que el apoyo del PNUD al nombramiento de Inés Alberdi venía precedido de la promesa por parte del Gobierno de España a aumentar su aportación a los presupuestos de UNIFEM. En cualquier caso, la actual Directora Ejecutiva ya tenía una experiencia contrastada y conocimiento sobre el trabajo de UNIFEM a través de su Cátedra en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en donde era especialista en temas de mujeres y familia.

Pero ahora, abierta la vacante de Dirección Ejecutiva de la agencia UN-Habitat por el cumplimiento del mandato de Anna Tibaijuka, el Gobierno de España ha visto una nueva oportunidad de introducir a un español en un puesto atractivo del escenario internacional. En el día de ayer se anunciaba que el ex-Alcalde de Barcelona y ex-Ministro de Industria, Comercio y Turismo, Joan Clos, era nombrado nuevo Director Ejecutivo de UN-Habitat.

Las diferencias entre ambos nombramientos son notorias. Mientras que UNIFEM es un fondo dependiente de un programa, UN-Habitat es toda una agencia, una institución reconocida en todo el mundo como un importantísimo actor en las labores de desarrollo. Su misión consiste en promover ciudades social y medioambientalmente sostenibles y asegurar el acceso a una vivienda digna para todo el mundo. Estas tareas no son pequeñas y requieren de muchísimos profesionales altamente capacitados y con una formación que les permita ser un referente a nivel internacional en cuestiones de desarrollo, tal como actualmente es reconocido UN-Habitat. Y para esto, el Gobierno de España ha decidido ejercer presiones y candidatear a Joan Clos.

Un vistazo breve al CV de Joan Clos nos enseña que de formación es médico. Ascendió dentro del Partit Socialista de Catalunya, PSC –perteneciente al PSOE- como miembro del Ayuntamiento de Barcelona hasta que, tras la dimisión de Pasqual Maragall como Alcalde de la ciudad, Joan Clos fue promocionado. Su principal proyecto para la ciudad fue el Fórum de las Culturas 2004, una mastodóntica remodelación de una parte de la ciudad que, en lugar de solucionar problemas sociales relacionados con la marginación, la vivienda digna y las drogas, lo que hizo fue expulsar estos problemas unos kilómetros más lejos de Barcelona. Logró inaugurar un boom especulativo inmobiliario en la ciudad y fue premiado por su partido –como otros alcaldes socialistas de Barcelona- y nombrado Ministro de Industria, Comercio y Turismo. Es necesario recalcar aquí que Barcelona es una ciudad vendida al turismo de baja calidad enfrentado a sus propios ciudadanos. La mejor tienda del mundo, reza el eslogan publicitario.

Este es Joan Clos, el que a partir de Octubre será el nuevo Director Ejecutivo de una agencia internacional cuya principal misión consiste en crear ciudades para sus habitantes, en ayudar solucionar problemas con la vivienda, asegurar el Derecho Humano a una vivienda digna, a acabar con la marginación, en definitiva de los más pobres. Si sigue la línea que comenzó en Barcelona, nos deberíamos echar a temblar. Además tendrá que salvar las comparaciones con la saliente Anna Tibaijuka, una experta en temas de asentamientos humanos y seguridad alimentaria de grandísimo prestigio a nivel internacional.

El Gobierno de España, muy acertadamente, ha apostado por el multilateralismo. Pero éste ha de ser entendido como una oportunidad para trabajar conjuntamente con otros actores, sean Estados, Organizaciones Internacionales o Sociedad Civil global, y no como un mero recurso de marketing político que, además, sirva de cementerio de elefantes. Hasta que desde el Gobierno no se tomen en serio las instituciones internacionales, se apoye una política exterior coherente y se promocionen directores y directoras no necesariamente del partido y no necesariamente españoles o españolas, el resto de países no se tomarán en serio la política exterior española. España puede aportar más y mejor a la Agenda Internacional, pero no debería hacerlo por este camino.

martes, agosto 24, 2010

Apología del personalismo

Hace ya tiempo que la cooperación al desarrollo de Europa viene estando marcada por un profundo interés fronterizo. Existen países absolutamente prioritarios para las políticas exteriores y de inmigración de los estados europeos que, irremediablemente, figuran en las listas de relaciones especiales de cooperación. Se utilizan fondos de cooperación para invertir en unos países con la supuesta lógica desarrollo = menos inmigrantes cuando, en realidad, lo que se potencian son las tradicionales alianzas entre las clases políticas europeas y las clases políticas africanas a cambio de que estas últimas lleven la política que desean en París, Berlín, Londres o incluso España. Los estados africanos terminan por modificar su política comercial petrolera o pesquera al son de la música que le marcan desde las metrópolis.

Senegal produce, en esencia, inmigrantes. O al menos así lo deben ver las instituciones europeas, que estiman que este país ha de recibir atenciones especiales en función de que se constituye como una puerta de salida de los inmigrantes hacia las costas canarias. De manera que, para esta lógica, lo que hay que conseguir es controlar esa frontera a cambio de cualquier cosa. Y ésta es la cooperación.

Las relaciones exteriores ayudan a instalar y mantener a personajes en el poder que en cualquier otro contexto ya habrían sido expulsados por su población o compañeros de partido. Es el caso de Abdoulaye Wade, presidente de Senegal, que lleva camino de convertirse en un personaje de cualquier libro de Ahmadou Kourouma o en uno de esos Payasos y monstruos de Sánchez Piñol.
Perteneciente a la entente liberal, Wade era el eterno candidato a la presidencia de Senegal, perdiendo siempre sus elecciones hasta que un inesperado de destino hizo caer al presidente Abdou Diouf. Desde entonces, por el año 2000, Wade se ha encargado de controlar los recursos del país y de moverse en el escenario internacional para convertir al país en un receptor de fondos de cooperación y de inversiones a cambio de ceder el control de las fronteras. Inmigrantes por fondos. Buen negocio sobre el que se está asentando Wade y al que, comprador y vendedor contribuyen de formas similares.

Todos estos elementos políticos endiosados, incluidos los españoles, británicos o franceses, por ejemplo, terminan por creerse en posesión de la verdad y, tras cualquier decisión que toman, sienten que el Estado, sus compañeros y la ciudadanía en general, les debe pagar un precio muy alto por disfrutar de su oportuno análisis. Cada decisión que toman genera, según ellos, una deuda que él se habrá de cobrar en algún momento. Wade ha decidido cobrársela ahora.

Durante este 2010, Senegal está celebrando el 50 aniversario de su independencia política. La diferencia entre aquél momento y ahora es notable. Mientras que hace 50 años, Senegal contaba como presidente con uno de los padres de la Negritud y gran poeta en lengua francesa, Léopold Sédar Senghor, ahora cuenta con el inefable Wade. Para celebrar estos 50 años de libertad, Wade tuvo la ocurrencia de realizar un monumento mastodóntico de cuestionable gusto. La estatua, que habría de ser la más grande de bronce del mundo y representar la libertad africana, mide nada más y nada menos que 50 metros de altura –aproximadamente como un edificio de 15 plantas.

El monumento ha sido ideado por el artista senegalés Pierre Goudiaby Atepa y representa a un hombre y una mujer de raza negra semidesnudos que sostienen a un bebé en brazos. El costo total de la obra ha sido de 27 millones de dólares y fue construida por obreros norcoreanos. Por si fuera poco tal despilfarro en unos fastos libertarios, Wade ha decidido que, como padre de la idea de que había que hacer un monumento espectacular, le corresponden el 35% de los ingresos de los turistas que paguen la entrada al recinto. El dinero lo recaudará su fundación.

Las críticas no se han hecho esperar. Mientras que los líderes musulmanes –religión mayoritaria en Senegal- han puesto el grito en el cielo por contravenir sus preceptos religiosos, hay muchas voces internas e internacionales que han clamado por tal despilfarro en un país con tanto por hacer. Huelga decir, como ya ha señaló Iñaki en su Guerra y Paz del 4 de Abril, que si los 27 millones se hubieran gastado en armamento militar y Wade hubiera cobrado un 35% del costo de cada bala disparada, aquí nadie hubiera clamado al cielo. Pero si traemos esto a un blog sobre África y relaciones internacionales, no cabe duda de que es por una cuestión de modelo de estado y de desarrollo económico y de cómo, desde la política exterior y las relaciones internacionales se ayuda a fomentarlo.

Porque no puede ser que un país que no tiene carreteras dignas más allá de las zonas turísticas –la región sur de Casamance-, esté construyendo una autopista entre Dakar y Diamniadio absolutamente necesaria e imprescindible para el desarrollo del país... y la hagan de peaje. Tampoco dice mucho del modelo de país y de los planes de desarrollo que se eliminen, de golpe y plumazo, las ayudas a estudiantes de la Universidad de Sant Louis –reprimiéndoles además brutalmente cuando protestan por ello. Y, huelga decir, no contribuye en absoluto este clima de corrupción que ha creado Wade que lleva a su gobierno a hacerle un regalo de 133.000 euros a un funcionario del FMI y, cuando todo sale a la luz porque el funcionario lo rechaza públicamente, se alegue que es una tradición africana de regalar algo a la gente que se marcha tras una visita.

Pero eso a la diplomacia aparentemente bienintencionada no les conmueve ni les importa. La diplomacia está para respetar los asuntos internos salvo que se refieran a la Seguridad Nacional. Es decir, mientras que en Senegal se nos deje controlar sus fronteras y el gobierno sea responsable no produciendo inmigrantes, hemos de garantizar que uno de los nuestros se mantenga en el poder a costa de sus ciudadanos.

Una política exterior responsable utilizaría la diplomacia como herramienta para evitar este tipo de apoyo a personajes políticos que utilizan su país y su economía para su propio beneficio económico. Pero estaríamos hablando, clara y desgraciadamente, de política ficción.

jueves, julio 29, 2010

Imaginar con una sola historia




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Chimamanda Ngozi Adiche es una escritora nigeriana. Nacida en 1977, revolucionó el panorama literario internacional cuando, en el año 2006, publicó su novela Medio sol amarillo, editada en España por Random House Mondadori. También hay publicado un reciente libro suyo en castellano, esta vez de relatos, titulado Algo alrededor de tu cuello, y su primera novela La flor púrpura.

sábado, julio 24, 2010

Tics neocoloniales

Los tics neocoloniales son muy difíciles de quitar. Más cuando eres Francia. Hablar de libertad, igualdad y fraternidad queda muy bien, pero en el fondo es el mismo mensaje que utilizaba Napoleón para invadir con sus tropas toda Europa.

Con todo, Francia se ha convertido en ese miembro de la política internacional capaz de movilizar a toda la comunidad internacional en pos de una resolución en la Asamblea General de la ONU y, llegado el momento de la votación, abstenerse por un repentino cambio de opinión. ¿Por qué lo hace? La razón es bien sencilla: porque es Francia, y puede.

Cuando se juntan ese espíritu brabucón de viejo dueño terrateniente molesto por lo que cultiva la gente del pueblo en lo que antes eran sus campos de equitación, con un político megalomaniáco y capaz de comprometer todos los estamentos del Estado en pos de su adulación pública, pasan cosas como la Operación Turquesa. O como el recién intento de intervención militar en Mali.

Francia, como España, tiene nacionales secuestrados en territorio de Mali. El miércoles pasado, utilizando bandera del Estado tapón de Mauritania, tropas francesas y de dicho país se adentraron sin permiso en territorio malí con la pretensión de rescatar por la fuerza a su ciudadano. En un gesto que será valorado -muy valorado- por esa derecha universal, presa de la testosterona política, que indica que allá donde haya un nacional -uno de los nuestros- en apuros se ha de mandar todo el equipo armamentístico local y subsanar el atropello independientemente de los daños colaterales, el derecho y todo lo que se ponga por delante, Sarkozy -aka SarkoStar- ha invadido Mali bajo bandera mauritana. Suponemos que eso de esconderse, para el ejército francés, es muy testicular y honra el servicio militar.

La operación ha sido un fracaso, no rescatando al secuestrado y matando a seis personas que, supuestamente, pertenecían al grupo terrorista de Al-Qaeda en el Magreb. Seis muertos que, todos los medios nos lo dirán, han formado parte de esos locos sin escrúpulos capaces de secuestrar y matar con tal de conseguir sus objetivos políticos. Como el Gobierno Francés, aparentemente.

Los grupos de Al-Qaeda en el Magreb crecen constantemente, según los expertos, enfrentándose a los estados de la zona y amenazando a los nacionales de países occidentales con sufrir ellos las penas que el mundo rico le impone al pueblo musulmán. Uno de los motivos para que este mensaje cale en la región es la aparente lucha contra la dominación occidental, contra el imperialismo sobre el mundo árabe o islámico -que no son lo mismo, pero en este caso se confunden. Pareciera que, una intervención militar de una potencia extranjera, antigua metrópoli colonizadora, que además se encubre tras el velo del gobierno títere de Mauritania, no hace sino reforzar la posición de los grupos de Al-Qaeda en la zona y justificar su presencia.

Este Gobierno Francés ya es un experto en saltarse límites estatales de sus antiguas colonias. Sarkozy ya se tomó la justicia por su mano y se plantó en Chad para sacar de la cárcel a un grupo de franceses y españoles acusados de secuestrar niños.

La intervención es un reto al principio de soberanía territorial de los Estados. Se alega que Mali no es capaz de controlar todo aquello que se realiza en su territorio y, por el bien de la seguridad internacional -es decir, de occidente- se les invade en operaciones relámpago, camuflados por bandera mauritana y con nula capacidad de respuesta. Y todo aun a pesar de que el ejército de Mali viene siendo asesorado por EE.UU. desde hace tiempo. Incluso en la guerra la honradez es tenida en cuenta y los motivos han de ser justificados. Esta invasión es una prueba más de que en esto de la política internacional el derecho no es lo que cuenta. Lo que cuenta es estar en el posicionamiento estratégico de quienes dominan el mundo. Si te llamas Mali o Serbia, tu soberanía territorial es algo que puede ser cuestionado, ya sea en nombre de la seguridad global o de los derechos humanos.

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Actualización a 26 de Julio de 2010

La cadena de televisión Al-Jazeera ha confirmado que el rehén francés al que esta operación pretendía rescatar ha sido ejecutado. Esta vez, Sarkozy no tendrá su momento de gloria en el aeropuerto.

martes, julio 20, 2010

El retorno del capital africano

Durante años, cientos de miles de economistas han tratado de aventurar qué condiciones harían de África un continente valorado y capaz de generar su propio desarrollo sin dependencias económicas externas. Al menos, estas son las intenciones que dicen tener quienes, en el juego de la política económica, terminan por imponer el ajuste estructural y la reforma económica del Estado africano, aliviando su carga y potenciando al dios mercado como único generador de riqueza.

Pero el camino no funciona. Solución tras solución, los líderes del gobierno global hacen como que se sorprenden de su propio fracaso y dan paso a las mismas ideas en botes diferentes, en gran parte gracias al juego de las élites africanas, como bien señala Bayart. No hay plan económico que se pare a pensar cómo se desarrollaron a esas velocidades quienes hoy día dominan el mundo. En el ensayo Retirar la escalera, de Ha-Joon Chan, sí que se hace. En dicho ensayo, y sobre la base de investigar la Historia Económica de los países europeos, Chan defiende la necesidad de que los países pobres apliquen la misma serie de medidas estructurales –en esencia, aduaneras- que aplicaron los hoy dominadores, es decir, justo lo contrario que lo que pregona hoy día la OMC.

Sobre la base de un fuerte control aduanero, asegura Chan, los gobiernos serán capaces de proteger los mercados internos, primeros en generar riqueza, al tiempo que, a través del levantamiento del arancel, permiten la exportación de productos clave que su país no produce y necesita para seguir creciendo.

Pero no sólo de aduanas vive el crecimiento. Para que el mercado interno se desarrolle resulta imprescindible la generación de conocimiento. Chan nos cuenta la historia del robo de tecnologías entre los diferentes reinos europeos al inicio de la revolución industrial. Eran unos tiempos donde no existían las patentes mundiales que hoy existen, sino un férreo control sobre los pocos técnicos que conocían los avances. Así se generó, entre las coronas europeas, un comercio de expertos en telares y demás maquinaria vital para la economía nacional que llevó incluso al secuestro como si de la República de Corea del Norte y científicos japoneses se tratase.

Naturalmente, hoy el secuestro de expertos no estaría bien visto. Y en el comercio de éstos, es decir el mercado laboral, África no puede competir. África, por tanto, ha de generar su propio conocimiento o apoyarse en la generación de otros que, de manera solidaria, decidan aplicar la generación de tecnología a los problemas del desarrollo.

Las labores solidarias son importantes, sin duda, pero no generan cambios estructurales. O, al menos, éstos no han de depender exclusivamente de ellas. África, como decíamos, ha de ser capaz de generar su conocimiento propio y, aún más importante, ha de saber mantenerlo en casa.
Raro es el ámbito de las ciencias sociales, experimentales o matemáticas, o incluso en los ámbitos de la salud, la ingeniería o las humanidades, que no cuenten con una gran figura de origen africano. Lo que sí resulta raro es que esas figuras se hayan formado en Universidades africanas. Y lo que resulta casi imposible es que estas figuras decidan quedarse en su país de origen y formar a los nuevos estudiantes africanos.

El Día de África, el 25 de Mayo, en un discurso en el Instituto de Liderazgo que lleva su nombre, Tabo Mbeki pronunció una conferencia señalando a éste como el punto de partida para que África mejore. La creación de líderes científicos africanos en centros universitarios del continente y la capacidad de mantenerlos allí, en una época en la que no se estilan las prohibiciones de salir del país ni las retiradas injustificadas del pasaporte. Este es uno de los mayores retos que afrontan todos los países africanos y al que han de encontrar soluciones.

Dado que el derecho internacional de patente no va a ser derribado en un plazo de tiempo aceptable, pareciera que sólo a través de la generación de conocimiento propio se pueden forjar los ritmos de producción capaces de ser protegidos por una política aduanera agresiva y combativa con los preceptos de la OMC.

Desde fuera, además de apoyar cualquier iniciativa africana en este sentido, podemos hacer aún más. Además de los medios para investigar, uno de los motivos que fuerzan la salida de los investigadores africanos está en el prestigio profesional que residen en formar parte de una universidad europea, cualquiera que sea, en lugar de pertenecer a la mejor universidad africana. La comprensión de los ritmos del mundo universitario africano y la promoción de éstos como centros de investigación reconocidos puede suponer un cambio en la mentalidad del universitario africano y que éste vea la opción de quedarse en su universidad de formación como una alternativa atractiva aún a pesar de la limitación de medios que pudiera tener.

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Si te interesa más sobre este tema, no dudes en consultar el análisis de Alex de Waal en African Arguments. Aquí lo tienes.

viernes, julio 16, 2010

El choque de los fundamentalismos, de Tariq Ali

No hay como que un evento o problema de política internacional salga a la escena de los telediarios durante un par de meses para que, en pocas semanas, las estanterías de las librerías se llenen de miles de obras sobre el tema. La inmensa mayoría son traducciones, hechas con mejor o peor suerte, de libros que en su idioma original ya no pintan nada.

El polvo de las torres gemelas aún no se había asentado, ni sabíamos qué nos estaría esperando al pasar la tormenta, cuando aparecieron millones de obras sobre el Islam, el fin de la Guerra Fría, el terrorismo internacional y cualesquiera cuestiones que mínimamente tuvieran que ver. Uno siempre tiene menos tiempo para leer del que le gustaría y realiza compras de libros sobre actualidad internacional que termina leyendo muchos años más tarde, cuando esa actualidad ya está putrefacta para los medios de comunicación tradicionales y lo único que persiste es el interés personal. Hemos de añadir que estas compras se han de realizar afinando mucho porque si se falla en la elección de los libros, terminas acumulando papeles y más papeles que podrían denominarse infumable. A veces se gana y a veces se pierde. En el caso que hoy nos ocupa, se gana, ya lo creo que se gana.

Titulado de manera provocadora El choque de los fundamentalismos, en clara referencia al Choque de civilizaciones de Samuel P. Hungtinton, el libro de Tariq Ali nos traslada a la historia de Pakistán y, en su conjunto, de aquella región de Asia del Sur que ha sido el punto de partida de los problemas de terrorismo internacional y que aún juega un papel no poco importante en la seguridad global.

La tesis de Hungtinton nos situaba en un mundo en donde las identidades están en conflicto. Finalizado el conflicto ideológico-identitario con la victoria del capitalismo sobre el comunismo, Hungtinton nos situaba en un mundo en el cual los bloques internacionales se conformarían a través de las civilizaciones o identidades, entendidas como conjuntos amplios e integradores que tenían la voluntad de diferenciarse de las demás. Esta tesis fue publicada en 1993 y permaneció dormida durante mucho tiempo por su incapacidad para explicar los cambios internacionales tras el fin de la Guerra Fría. Sin embargo tuvo un largo recorrido y se la consideró explicativa de los atentados del 11 de Septiembre. En realidad fue la Administración Bush la que recurrió a esta teoría para justificar su doctrina sobre política exterior y dar una explicación simple y sencilla a sus seguidores. Se convirtió en tal predicamento que incluso aquellos que dicen representar la otra orilla en la política internacional han terminado por abrazarla sólo para llevarle la contraria en otro error de estrategia política.

Sea como fuere, Tariq Ali escribió este libro para proporcionar otra explicación de lo que había sucedido el 11 de Septiembre en EEUU. Y lo hizo como cabría esperar del editor de New Left Review, analizando las relaciones de poder y la manipulación de la política interna de los Estados de Asia del Sur por parte de los gobiernos de Washington.

Siguiendo su profesión de historiador, Tariq Ali nos muestra las diferentes agrupaciones políticas y tensiones existentes en la región que, a finales de los años 40, se independizó de su colonizador británico. Ali nos dibuja una región siempre supeditada a los designios o controles realizados por la potencia de turno. Mientras en el mundo que surge en el siglo XIX, y hasta mediados del XX, Gran Bretaña controla directamente los territorios, es en la segunda mitad del siglo pasado cuando EEUU se convierte en el nuevo colonizador.

La diferencia, nos insinúa Ali, está en que el control que ejerce EEUU es un control policial. Establece normas para la creación de gobiernos e incluso de países enteros en la región y proporciona apoyos definitivos a los grupos políticos internos que más le favorecen en determinado momento. La construcción del país, de las libertades o la garantía de los Derechos Humanos son pasadas por alto a cambio de que el gobierno de turno se deje dirigir por Washington. En actitudes que recuerdan a las de la transición Española, donde el gobierno socialista terminó por ceder en los 80 en todas las cuestiones fundamentales a cambio de permanecer en el poder y ser él quien resituara al Estado tras la dictadura, los gobiernos de Pakistán han vivido rodeados de la presión interna de sus ciudadanos y unos señores con chaqueta, corbata y pasaporte para salir del país en cuanto quisieran que hacían señales con la cabeza para permitir o impedir cualquier reforma.

No nos engañemos, el muy interesante libro de Ali pudiera parecer la historia de un solo país, de Pakistán, y como tal estaría muy bien explicada. Incluso, por momentos, pareciera la historia pakistaní contada desde su punto de vista y a base de experiencias personales. Sin embargo, lo que trasciende a la obra, la tesis del autor, consiste en la explicación de cómo EEUU ejerce un control sobre gobierno y oposición que modula a través de la concesión de su definitivo apoyo o repudio de según qué programa. Así, han sido los gobiernos de Washington, afirma Ali, los que terminaron apoyando a unos políticos que refugiaban en la identidad religiosa sus programas políticos de enfrentamiento y lucha armada a los políticos de carácter moderado pero reformistas. Fue el apoyo de Washington el que mantuvo a Pakistán como un Estado Feudal, el que jugó a dar espacios políticos a los clérigos radicales o al clan familiar de los Butho –cuyo control de la tierra cultivable en el país nada tiene que envidiar al de los Virreyes de las Américas de los siglos del Imperio Español. Han sido los mismos norteamericanos, en definitiva, quienes han ayudado a crecer a los grupos radicales que, organizados, han perpetrado acciones terroristas contra intereses económicos y ciudadanos estadounidenses.

Por último, Tariq Ali ve en esta forma de actuar una continuación de las tácticas capitalistas de utilización de los recursos del Estado en pos del mantenimiento comercial. Como si hubiera querido poner esta tesis de actualidad, el ya expresidente de la República Alemana, Horst Köhler, tuvo que dimitir por un comentario sobre la justificación económica de la presencia de tropas alemanas en Afganistán. Es todo esto lo que está consiguiendo el modo de actuar del capitalismo histórico, nos dice Ali, y es todo esto lo que provoca los problemas de seguridad que, a base de cañonazos y bonitos discursos, tratan de camuflar.

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Tariq Ali, pakistaní nacido en 1943, es historiador, aunque también se ha dedicado al cine y a la escritura de novelas. Habitualmente escribe en The Guardian o London Review of Books. Además, es editor y colaborador de New Left Review, una revista de carácter científico-social inspirada en la ortodoxia marxista. Su libro El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, Yihad y Modernidad fue escrito en 2002 y publicado en España en el mismo año por Alianza Editorial.

lunes, julio 05, 2010

Cumbres de poder

En 2005 aparentemente el futuro de África Subsahariana se jugaba en una localidad escocesa que estaba situada a 6.500 Km. En Gleneagles se celebraba, en junio de ese año, una cumbre del G8. Pero lo que podría haber parecido una cumbre más, se presentaba como un punto de inflexión en la política de ayuda al desarrollo.

Toda cumbre internacional viene precedida de sus respectivas reuniones donde verdaderamente se negocian los acuerdos que más tarde se anuncian. Cuando los líderes políticos de los ocho países más influyentes del mundo se reunieron en Gleneagles los comunicados de prensa ya estaban escritos: rotundo éxito de la gestión internacional. El principal caballo de batalla de esta cumbre fue la condonación de la deuda externa para los 18 Países Pobres Muy Endeudados (HIPIC por sus siglas en inglés). La lógica de esta solución para el desarrollo de los HIPIC y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos consistía en la cancelación de su deuda contraída con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Africano de Desarrollo, combinado con el aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo y la inversión en salud y educación. O mejor dicho, con la duplicación del monto total destinado por el G8 para este fin, de 50.000 millones a 100.000 millones de dólares.

Sin embargo, lo que aparentaba ser la cumbre del poder más solidaria de la historia se veía amenazada por la sociedad civil global. Diversos grupos de presión reclamaban un cambio de sistema con un mensaje político directo a la mandíbula del poder internacional. Hacer que la pobreza pase a la Historia fue una campaña a nivel global que pretendía movilizar en dos manifestaciones, una en Edimburgo y otra en la misma Gleneagles, a cientos de miles de personas en pos de reclamar el cambio del sistema internacional de cooperación al desarrollo.

Sus pretensiones consistían en cambiar el sistema de comercio actual por uno en el que los países pudieran decidir libremente su política comercial sin restricciones impuestas por la OMC. Exigían una verdadera cancelación del 100% de la deuda, que impide levantar la pobreza extrema y que ahoga a los países más pobres, además de una reestructuración en las relaciones políticas y económicas. En definitiva, proponían un nuevo modelo de ayuda al desarrollo que permitiera la erradicación de la pobreza frente a los modelos imperantes en la actualidad, que no hacen más que tapar de buenas intenciones las artimañas empresariales de multinacionales y que fortalecen las relaciones de riqueza-pobreza existentes. Exigían que la cumbre no fuera una casa más, sólo armada de fachada, en esta estructura internacional de la post-guerra fría.

Ambas manifestaciones fueron todo un éxito. Reunir a cientos de miles de personas por las calles de Edimburgo un 2 de Julio era un mensaje claro hacia los políticos: estamos aquí y no nos moveréis hasta que algo cambie en la política global. Sin embargo, la pelea entre el inmovilismo y el cambio no se jugó ni en las calles ni en los despachos. Se jugó en la televisión.

Para que el mensaje de la campaña tuviera éxito, se multiplicara y llegara a agobiar a los líderes políticos era imprescindible contar con repercusión en los medios de comunicación británicos, por ser los anfitriones. Fue aquí cuando surgió la figura de Bob Geldof. Este ex-cantante irlandés había reunido en 1985 a varios artistas de la élite del pop con el fin de realizar un concierto que recaudara dinero para paliar la hambruna en una Etiopía arrasada por la guerra. Utilizando como icono la imagen de una niña etíope, Geldof movilizó las conciencias de cientos de miles de personas y envió el dinero a través de la ayuda humanitaria internacional. Una campaña que fue vendida como un éxito.

En 2005, cuando se cumplían 20 años de la campaña y el G8 se iba a reunir con este tema estrella sobre la mesa, el gobierno del británico Tony Blair, a través de su jefe de prensa, íntimo amigo de Geldof, le propuso realizar un nuevo concierto solidario. Vendiendo una imagen de éxito a través de casos como el de la niña etíope utilizada en la campaña del 85, de la que se dijo que había sobrevivido y estudiado gracias a estos conciertos -cuando en realidad fue el fotógrafo que realizó la famosa imagen quien pagó su tratamiento y sus estudios-, se reunieron esfuerzos económicos, sociales y se vencieron resistencias artísticas -juntando a los Pink Floyd de nuevo. Todo por el bien de África, decían.

Los conciertos se celebraron, en concreto el primero coincidió con la manifestación de Edimburgo. Mientras 250.000 personas se manifestaban exigiendo a los políticos un cambio de sistema, todas las cámaras y focos atendían a un concierto de grandes estrellas del pop que reclamaban dinero de los ciudadanos para solucionar lo que los políticos rompen. La segunda manifestación, la de Gleneagles, coincidió también con el segundo concierto, acaparando éste a los medios de comunicación y volviendo a rebajar la tensión política sobre el G8.

Y así, mientras U2, Coldplay, Dido, Pink Floyd, REM o Madonna incrementaban hasta en un 120% las ventas de sus discos a causa del concierto, los políticos se refugiaron de las exigencias políticas de la ciudadanía global a través de una campaña dirigida por el 10 de Downing Street.

martes, mayo 18, 2010

África debe unirse

Parece que África sigue estando de moda. Otra novedad más, de los libros históricos que se están rescatando estos días, es el ensayo de Kwame Nkrumah, África debe unirse, publicado por Bellaterra.

Nkrumah fue el líder político de la recién independizada Ghana. Su programa político estaba basado en la unidad de los pueblos africanos tras la obtención de la independencia de los países europeos que les colonizaban. Una obra llena de sentimiento de libertad y lucha propios de esa época y que después, tras los fallidos intentos de democratización, desarrollo e independencia de las potencias económicas, perdió su fuerza.

Quizás hoy, con las nuevas oportunidades de lucha que existen, haya recuperado su actualidad. En cualquier caso, nunca dejará de ser una obra interesante para comprender la lucha de un continente y de una idea: el panafricanismo.