viernes, diciembre 28, 2012

Etiopía, Egipto y las guerras por el Nilo


Foto CC de S J Pinkney
Siempre tan citado que ya se ha convertido en un lugar común. El que años después fuera Secretario General de Naciones Unidas, y por entonces Ministro de Asuntos Exteriores de la República Árabe de Egipto, Boutros Boutros-Ghali afirmó a finales de los 80 que la próxima guerra que se libraría en la región sería una guerra por el agua. Desde entonces las guerras y los conflictos no se han parado y esta máxima adorna las pizarras de los grandes estrategas y pensadores de opinión, a la espera de que la guerra por el agua se produzca y así poder desempolvar la manida frase. No hay nada como esperar a poder llevar razón.
Pero la historia de esta frase va más allá de la premonición perpetrada por un aparentemente avezado político egipcio. No, lo que Boutros-Ghali estaba haciendo no era un análisis en prospectiva, sino una declaración de intenciones por parte del gobierno al que entonces representaba.

La cuenca del Nilo es compartida por nueve países africanos: Egipto, Sudán (del Norte), Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda, República Democrática del Congo (RDC), Tanzania y Burundi. Su gran caudal hace que sea de gran importancia para la supervivencia económica y vital de cientos de miles de personas a lo largo de todo su curso. Sin embargo, no todos pueden utilizar sus aguas.

Un acuerdo firmado entre las diferentes administraciones coloniales británicas de la cuenca del Nilo reconocía a la administración británica de El Cairo la facultad de decidir en exclusiva sobre sus aguas. Y un tratado firmado entre Egipto y Sudán, repartiéndose entre ellos toda el agua que llevara el Nilo. El primero firmado en 1929, el segundo en 1957. Bajo estos dos paraguas legales, Egipto se ha considerado dueño histórico de las aguas del Nilo y ha amenazado militarmente durante décadas la construcción de cualquier obra que afectara al caudal. A su fuerza legal se añadían dos fuerzas más, la diplomática –utilizada para bloquear cualquier intento de financiación internacional de obras hidráulicas Nilo arriba- y la militar –constituyéndose en el ejército dominante de la zona tras los acuerdos con Washington.

Esta situación de conflicto se intentó reconducir hacia la cooperación entre todos los países de la cuenca. Se creó la Iniciativa de la Cuenca del Nilo (Nile Basin Initiative), un mecanismo de negociación entre los nueve estados ribereños para renegociar el uso del caudal y dirimir cualquier conflicto sobre los diferentes proyectos de construcción planificados. La iniciativa se llevaba presentando durante más de una década como el paradigma de la cooperación multilateral sobre cuencas, y sin embargo su fracaso era estrepitoso. Cansados de toparse contra el muro egipcio, que seguía ejerciendo su influencia diplomática y exhibiendo su poderío militar, seis de los nueve países de la cuenca decidieron constituir un mecanismo paralelo, el Acuerdo Marco de Cooperación (Cooperation Framework Agreement), a través del cual se repartirían de una manera equitativa los usos del caudal del Nilo y se debatirían los proyectos que afectaran al caudal de otros estados ribereños. Se trataba de la rebelión de Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania, Burundi y Etiopía, encabezada por esta última y a la que probablemente se añada en un futuro la RDC.

De este modo Etiopía reventaba el statu quo de la cuenca, ofreciéndose a liderar el cambio que los otros países reclamaban. Addis Abeba ha sido capaz de generar un cambio en la hegemonía de esta región a través del modelo económico y político del difunto Meles Zenawi. Un modelo económico que combina la fuerte Inversión Extranjera Directa (IED) de facilidades fiscales a la inversión y un redireccionamiento de ésta hacia los sectores que más le interesan al Estado. Y un modelo político que hace caso omiso de los llamamientos al respeto de los Derechos Humanos, que continua con los desplazamientos forzosos de poblaciones afectadas por obras hidráulicas o ventas de tierra y que, con mayor relevancia internacional tras las elecciones de 2005, acalla la oposición a través de la represión política y el exilio.

Al calor de la “guerra contra el terror”, Etiopía se ha convertido en eje de la política de Washington en el Cuerno de África, interviniendo directamente en Somalia y comprometiendo fuerzas de paz etíopes para el caso de una intervención entre Sudán y Sudán del Sur o para el conflicto de la RDC. Todo esto ha convertido a Etiopía en el país que mayor AOD recibe del África Subsahariana, segundo en todo el mundo, a establecer planes para convertirse en un país de renta media hacia mediados de la próxima década o a poseer un ejército con una mayor capacidad de despliegue.

La fortaleza de Etiopía, tanto militar como diplomática y financiera, le ha permitido anunciar la inminente construcción de una presa en el Nilo Azul. La denominada presa del Renacimiento, situada casi en la frontera con Sudán del Norte, será construida por empresa italiana que ya realizó el proyecto de la presa del río Om –con desplazamiento forzoso y mal compensado de población autóctona. El anuncio de esta construcción se realizó a mediados del año 2011, aprovechando el momento de debilidad política interna de Egipto.
Sin embargo El Cairo, aun mermado, pudo reaccionar ganando tiempo y solicitando la creación de un comité de expertos –una parte egipcios, otra parte etíopes y otra parte independiente- que diriman si la presa del Renacimiento afectaría a los caudales medioambientales y productivos del Nilo a su paso por Egipto. Fuera de toda duda, se calcula que dichos caudales tardarían de 3 a 5 años en recuperarse del impacto de la presa, pero la duda está en qué pasará más allá, cuando la construcción ya sea un hecho y la dependencia de El Cairo de las aguas del Nilo sea un arma controlada por Addis Abeba.

Meles Zenawi, antes de su fallecimiento en agosto de este año, ya advirtió que con informe positivo o negativo de la comisión de expertos –que ha de resolver su discusión en los próximos meses- la presa del Renacimiento se realizará de todas maneras. Etiopía considera el proyecto fundamental para su desarrollo, en tanto en cuanto es una obra encaminada a la generación de energía eléctrica, y no parece que el sucesor de Zenawi, Hailemariam Dessalgn, vaya a hacerse a un lado ante las batallas que le plantee Egipto.

Sea como sea, el proyecto de la presa del Renacimiento constata el hecho del cambio de hegemonía en la región a favor de Etiopía. El apoyo externo, pero también la transición interna tras la muerte de Zenawi –pausada, a pesar de contar con unos índices inflacionarios muy elevados y un elevado descontento de la población- han permitido robarle terreno a Egipto tanto en el terreno militar como en el diplomático. El Cairo, por su parte, realiza esfuerzos diplomáticos para que la Comunidad Internacional interprete la construcción unilateral de la presa como una agresión a los intereses vitales de Egipto y, por tanto, pueda consentir la respuesta militar ante el proyecto. La debilidad de Morsi, la necesidad de encontrar cohesión social en el Egipto de las protestas –qué mejor que buscar un buen enemigo-, y la vinculación de la construcción de la presa con la afectación de los intereses más vitales de cada egipcio –el agua-, pueden terminar probando antes de tiempo la capacidad militar de Etiopía para responder al reto de su hegemonía regional. Sería el tiempo de desempolvar –por fin- la maldita frase de Boutros-Ghali y comenzar a tomarse en serio los cientos de conflictos abiertos por las privatizaciones salvajes del agua a lo largo y ancho de todo el mundo. Sería el tiempo de las guerras por el agua.

miércoles, noviembre 21, 2012

Call for Papers: Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana (ECAS 2013)


El pasado mes de Junio de 2012, en el marco del Congreso Ibérico de Estudios Africanos, la Profesora Gema Sánchez Medero y yo dirigimos un grupo de trabajo titulado Sistemas Políticos Africanos. La valoración que hicimos, tanto profesional como personal, fue muy positiva. Como ya comenté en su día, tanto la calidad como la cantidad de ponencias presentadas fueron superiores a las expectativas iniciales. Aún más si añadimos el éxito de asistencia de público y de los debates que generaron.

Aquel panel se dividió en dos sesiones, una enfocada a las revoluciones árabes y otra hacia los sistemas políticos subsaharianos.

Ahora, aprovechando la 5ª Conferencia Europea de Estudios Africanos (ECAS) que se celebrará en Lisboa durante el mes de Junio de 2013, pretendemos seguir con el trabajo inicial. Para esta nueva tarea hemos añadido al equipo al Profesor de Ciencia Política, Rubén Sánchez Medero. Entre los tres nos encargaremos de crear el espacio y generar el debate necesario para que este nuevo grupo de trabajo sea bien recibido por la comunidad científica y para que sus resultados puedan ser trasladados a todos los interesados en el tema.

En esta ocasión centraremos la atención en los sistemas políticos de África Subsahariana, dejando de lado la política africana al norte del desierto. Las primaveras árabes han sido ya muy discutidas y, por otra parte, la aún elevada volatilidad de sus sistemas políticos impiden un debate sereno y reflexivo sobre los mismos.

Pero además de centrarnos en los sistemas políticos subsaharianos, lo intentaremos realizar desde una perspectiva comparada. Giovanni Sartori decía que la Ciencia Política o es comparada o no es. Aunque no seamos tan categóricos, si podemos considerar que el estudio de los sistemas políticos es, en esencia, una tarea comparativa. Y por este camino vamos.

La ECAS se celebrará en inglés, por tanto, aunque el resumen del proyecto lo pongo aquí en castellano, si te animas a participar deberás hacerlo en inglés. Si quieres ver el resumen original, sólo tienes que ir a este enlace.

Fecha de celebración de la ECAS 2013: Del 26 al 28 de Junio de 2013.
Fecha límite para presentar propuestas: 16 de Enero de 2013.
Cada propuesta debe constar de:
-      Título
-      Resumen breve (300 caracteres máximo)
-      Resumen largo (250 palabras máximo)
-      Requerimientos audiovisuales para la presentación
Idioma del panel: inglés.
Presentación vía web: [link] Por favor, no enviar las propuestas por correo electrónico.
Fecha de notificación de la aceptación: 26 de Enero de 2013.
Inscripción en ECAS 2013: A partir del 27 de Febrero de 2013.


Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana.
Factores endógenos y exógenos en la construcción del marco político.

En los procesos de desarrollo político de los distintos Estados que conforman la realidad de África Subsahariana han intervenido diversos factores que han condicionado la construcción de sus sistemas políticos. Entre ellos no podemos obviar la importancia de los factores exógenos como una variable interviniente del proceso. La presencia de los actores coloniales o de diversos organismos de carácter internacional, han ejercido una influencia, en mayor o menor medida, en la construcción institucional y política de los sistemas políticos de esta región. A menudo importando fórmulas consolidadas en Europa o América del Norte, que, al menos aparentemente, tienen un difícil encaje en la realidad africana. Es por ello por lo que estos Estados se han sometido, en estos procesos de construcción, a una fricción entre estos elementos externos y una serie de factores endógenos que describen la realidad de cada país y que necesitaban participar del proceso de la creación del sistema político. Esta relación imperfecta, entre unos y otros factores, es la que ha dado lugar al establecimiento y desarrollo de una serie de sistemas políticos específicos en el área subsahariana.

El estudio clásico de los sistemas políticos, sus tipologías y características, han pasado por alto, en la mayor de las ocasiones, los casos de África Subsahariana. Este hecho es quizás debido a que las interpretaciones del Estado africano terminan centrándose en el neopatromonialismo, las estructuras híbridas, la debilidad del Estado africano o directamente en la concepción de éste como una entidad ajena a la realidad del continente. Un esfuerzo analítico habitual en las ciencias sociales, que provoca una desviación de la observación del objeto de estudio, derivando la discusión en cuestiones como la buena gobernanza o la dependencia de los Estados africanos del sistema político mundial.

Por lo tanto, y en virtud de lo expuesto anteriormente, este panel tiene por objetivo el estudio de los sistemas políticos africanos y sus diferentes categorías o aspectos relacionados desde una perspectiva comparada y analítica, bien comparando casos del área subsahariana, bien a través de la comparación de casos subsaharianos con otros ajenos a la región.

Dirigen el Panel:

Fernando Díaz Alpuente – www.srkurtz.com
Gema Sánchez Medero – Universidad Complutense de Madrid
Rubén SánchezMedero – Universidad Carlos III de Madrid

Call for Papers: Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa (ECAS 2013)


Call for Papers for 5th European Conference on African Studies (Lisbon, June, 26 to 28, 2013) is now open and panel “Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa. Endogenous and Exogenous Factors in the Construction of Political Frameworks” is accepting paper proposals.

Deadline for proposal submissions: January 16, 2013.
Proposal should consist of a:
-          Paper title
-          Short abstract (300 characters maximum)
-          Long abstract (250 words maximum)
-          Audio-visual requirements for your presentation
Panel language: English.
Presentation via web: [link] Please do not send any proposal by email.
Notification of acceptance: January 26, 2013.
Registration opens: February 27, 2013.

Information about the Panel: Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa

In the political development process of African States several factors have got involved and have conditioned their political systems. Among them we cannot ignore the exogenous factors relevance, as an intervening variable in the process. The presences of various colonial actors or international agencies have influenced, greater or lesser extent, institutional and political construction of political systems in the area. Often importing Western formulas, which, at least apparently, have a difficult fit in the African realities. It is for this reason that these States have undergone, at the process of its construction, to friction between these external factors and also endogenous, which describe the reality of each country and needed to participate in the process of the political system construction. This imperfect relationship between factors has led to the establishment and development of specific political systems in the Sub-Saharan region.
The political system’s classical studies, their typologies and features, have overlooked in the Sub-Saharan African’s cases. Perhaps because of the African State interpretations focus on neopatrimonialism, the hybrid structures, the weakness of the African State and the conception of the African State as non-African entity. A common analytical effort in the social sciences derives the discussion on issues such as good governance or African States’ dependence on global political system.
This panel aims to study African Political Systems and their different categories or aspects from comparative and analytical perspectives, well Sub-Saharan area compared cases, either through the comparison of Sub-Saharan cases with other outside the region.
Convenors:
-          Fernando Díaz Alpuente. African Studies Center of Barcelona – www.srkurtz.com
-          Rubén Sánchez Medero, Carlos III University of Madrid.
-          Gema Sánchez Medero, Complutense University of Madrid.

Information about the 5th European Conference on African Studies
The 5th European Conference on African Studies (ECAS 2013) will take place at the ISCTE-IUL, Lisbon, Portugal, from 26 to 28 June 2013. It will be organized by Centro de Estudos Africanos - Instituto Universitário de Lisboa (Centre for African Studies, Lisbon University Institute (ISCTE-IUL)) on behalf of AEGIS, the Africa-Europe Group for Interdisciplinary Studies. Its general theme will be African dynamics in a multipolar world.
ECAS 2013 will be open to scholars from all over the world and the call for panels is open to disciplines and methodological approaches representing the Social Sciences and Humanities.



domingo, octubre 28, 2012

Destrucción masiva, de Jean Ziegler


Acodado en las estanterías más de moda de cualquier sección de ciencias humanas, el libro de Jean Ziegler se está convirtiendo en uno de los más difundidos del momento. La figura del que fuera Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación se ha transformado en una de las voces globales más críticas con el actual modelo de globalización. Estas voces ya existían hace tiempo, pero su popularidad es directamente proporcional a la profundización de la crisis sistémica de la Unión Europea y de sus economías nacionales.

Ziegler presenta en este libro un alegato a favor de aquellos que pasan hambre. No es un alegato furibundo, sino reflexionado, sosegado e impertérrito frente a los enemigos del Derecho a la Alimentación. Escrito desde una concepción socialdemócrata de la globalización, que el autor no tiene miedo de esconder, Destrucción masiva sitúa las diferentes realidades del hambre en el mundo y conecta con las diferentes prácticas, locales y globales, que hacen de éste un problema permanente.

La primera idea de Ziegler es sencilla, pero de su sencillez se levanta con fuerza y arrastra cualquier argumentación en contra: el hambre es un problema humano, y por tanto el hambre tiene solución. A partir de este argumento sólo nos queda entender cómo y quiénes impiden que la alimentación global de la humanidad sea posible.

Existe durante todo el discurrir del libro una defensa de las instituciones de las Naciones Unidas como herramientas absolutamente válidas para la consecución de la alimentación global y, sobre todo, como garantes del trabajo humanitario y de emergencia. En especial de la FAO y el PMA salen extremadamente reforzadas en sus páginas, frente al ataque que ambas instituciones sufren en el mainstream internacional.

Se combaten otras ideas hegemónicas, popularizadas por la caridad mal entendida y los medios de comunicación globales –vinculados éstos a fondos de inversión responsables en gran parte del estado del hambre a nivel global. Por ejemplo la idea malthusiana de que el problema del hambre es un problema de superpoblación, idea que se muestra impotente ante el análisis de la realidad que realiza Ziegler.

No se evitan temas actuales y polémicos como la promoción de los biocombustibles o la venta de tierras a gran escala en los países del Sur. De hecho, no salen bien parados algunos ídolos de la contrahegemonía global como el expresidente brasileño Lula da Silva quien por una parte ponía en marcha programas muy ambiciosos para doblegar el hambre nacional y global –en este caso apoyado por la presidencia de Rodríguez Zapatero- y por el otro fomentaba la dedicación de tierras de cultivo a la fabricación de biocombustibles.

El libro es principalmente un texto de divulgación política, y no un estudio especializado. Fruto de ello durante todos los capítulos se salpican anécdotas y experiencias vividas por el autor, que si bien aligeran la lectura, rompen un poco la marcha del argumentario y, en ocasiones, pierden al lector en tanto en cuanto no aportan nada o casi nada. Especialmente exasperante es, en este sentido, la descripción física de cada mujer que se encuentra en sus páginas. Por el contrario, la mayoría de las descripciones de los hombres terminan siendo puramente administrativas, elogiando a los personajes según sus encuentros y contradiciéndose en ocasiones, como en la figura de Abdoulaye Wade –expresidente de Senegal- quien recibe elogios genéricos –e inmerecidos- en unas páginas para ser masacrado unos cuantos capítulos más allá. 

No aporta mucho al debate global el libro de Ziegler aunque sí constituye un estupendo esfuerzo por difundir al público mayoritario la problemática del hambre. Es un libro de poca profundidad que otorga pistas al público no especializado para continuar rascando en el tema, identifica a los enemigos del Derecho a la Alimentación y, sobre todo, desmitifica el problema del hambre a nivel global, desculpabilizando a los hambrientos del mundo. Y deja claro que aún en el mundo actual de las tecnologías de la comunicación, a nivel global pero también a nivel local, la revolución continúa siendo una revolución por la tierra y los bienes de producción agrícola. Preciosa lección en estos tiempos postmodernos que nos recorren el cuerpo.

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Jean Ziegler, profesor de sociología en la Universidad de Ginebra y en la Sorbona de París, fue durante ocho años (2000-2008) Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación. 

sábado, octubre 13, 2012

La inexsistencia de la excepcionalidad africana

Como cada tres meses, sale el nuevo boletín del Centro de Estudios Africanos en el cual colaboro con un artículo. Ésta es mi contribución a un boletín de Septiembre que podéis consultar en su nueva versión mediante este enlace.


Foto de austinevan
Llevamos apenas nueve meses de este 2012 y África Subsahariana está teniendo una actividad efervescente en cuanto a la política interior de muchos países. Senegal ha vivido unas elecciones que podrían haber sido traumáticas. Somalia ha padecido dos nuevas conferencias internacionales que no han hecho sino reforzar a los actores de la opresión frente a los actores de base. Pero sobre todos los acontecimientos destacan dos: el Golpe de Estado en Guinea-Bissau y el también Golpe de Estado de Malí y la posterior declaración de independencia de Azawad.

Los discursos hegemónicos, tanto mediáticos y académicos, sobre estos dos golpes tienden a confluir en la lastimosa ruptura de la democracia y de la estabilidad política en estos países, como si estos sucesos, por repetitivos, fueran intrínsecamente africanos y, en cierto modo, inevitables en según qué latitudes. Estos discursos son no ya completamente ahistóricos, sino gravemente eurocéntricos y paternalistas por más sentimiento de solidaridad o indignación que alberguen. Se declara la excepcionalidad africana y la debilidad de sus democracias.

Sobre la existencia de la violencia política en África Subsahariana el profesor Patrick Chabal señala que ésta se ha convertido históricamente en un recurso político y, por tanto, en una herramienta más de las que tienen a su alcance diversos grupos políticos africanos. No es tanto un determinismo histórico, en la medida en que el hecho de que la violencia se haya utilizado en el pasado no implica que se utilice en el futuro. Los ciclos de la violencia política se pueden romper, recuperar, volver a suspender y volver a recuperar. Son los pueblos los que hacen su historia, no la historia la que hace a los pueblos.

Sin embargo este uso político de la violencia no es objeto sólo de los países subsaharianos. No existe una excepcionalidad africana y no hace falta ir muy lejos para comprobarlo. Aquí en España, hasta finales del siglo XX, vivíamos en el continuo ir y venir de golpistas, rebeliones militares y dictaduras Reales y fascistas. Y aún hoy, en estos últimos 34 años, hemos vivido la transformación de la violencia política en un régimen neopatrimonial de mascarada liberal, el cual ha permitido que todo siga igual que durante la dictadura franquista, donde una élite política y económica mantiene sus privilegios, bloquea la participación de la ciudadanía en la agenda política y evita las investigaciones sobre las violaciones de Derechos Humanos en territorio español.

Podríamos seguir afirmando excepciones, y hacer referencia a que España –como los Balcanes- es una excepción dentro de Europa. Pero si nos acercamos a preguntar a los ciudadanos europeos qué opinan de sus regímenes políticos, hoy más que nunca, encontraremos muchas similitudes entre las opiniones sobre los regímenes africanos y los estados modernos de Europa. No creo que hoy nadie pueda negar la debilidad de la democracia europea, la necesidad de las élites de aliarse entre sí para manejar el ámbito político frente al deseo de la ciudadanía.

No veo diferencias esenciales, por tanto, entre la violencia política que se ejerce y se ha ejercido en países como Grecia, Ucrania, Rusia, Estados Unidos, España, Portugal o Irlanda –por citar algunos de los ejemplos más actuales- y la que se ejerce al sur del Sahara. Aunque sí es cierto que hay matices, y que no se pueden comparar escenarios de enfrentamiento militar abierto, como Somalia, con escenarios donde el discurrir de la vida se hace compatible con esta violencia política.

Pero junto a estos matices encontramos muchas similitudes. El neopatrimonialismo campa a sus anchas por una Europa que coloca a los hijos de la crisis económica en los sillones presidenciales. Grecia, Italia o España son ejemplos claros hoy día de la existencia de un neopatrimonialismo europeo. La extroversión es otro punto de similitud. Todos los dirigentes políticos desde el segundo bloque europeo en adelante –el primero lo formarían Reino Unido, Francia y Alemania- buscan su legitimidad en la capacidad de captar recursos del exterior, ya sea en forma de créditos de instituciones internacionales, ya sea mediante la calma de “los mercados”, esos entes.

Y si a Ud. le hablan del Estado africano lo siguiente que harán será nombrarle el sinfín de identidades que sus ciudadanos priorizan por encima de la estatal. Los Estados africanos, lo sabe Ud. bien porque lo dice la Ciencia Política normalizada, se caracterizan por no tener a una ciudadanía que los legitime internamente. Y los Estados occidentales tampoco. A la lista de movimientos secesionistas africanos que The Guardian está sacando estos días podríamos añadir los movimientos secesionistas europeos –escoceses, galeses, catalanes, vascos, gallegos, bercianos, flamencos, irlandeses, italianos… Por no hablar de los movimientos de desobediencia civil estadounidenses que ya desde los tiempos de H. D. Thoreau luchan contra la imposición de la norma escrita por el Estado. Hoy día, en la campaña presidencial del Partido Republicano podemos ver lemas y programas encaminados a reducir la fuerza de la Administración estatal y favorecer la libertad individual frente al musulmán socialista de Barack Obama y su intento de crear un Estado del Bienestar más inclusivo.

La excepcionalidad africana a la hora de ejercer la violencia política es esencialmente igual a la que se ejerce en otros ámbitos de occidente. Como también es esencialmente la misma que se ejerció en nuestro pasado más inmediato. Los regímenes políticos son procesos de imposición violenta de un sistema social frente a otro, y el vencedor termina por configurar la identidad de todo el grupo. Francia no hablaba francés hasta que se impuso desde el gobierno en pleno siglo XIX. España no dejó de condenar a muerte por motivos políticos hasta hace sólo 37 años. La Unión Europea no está dispuesta a tolerar gobiernos combativos con su modelo liberal más allá de la socialdemocracia actual.

Considerar a África Subsahariana como la excepcionalidad, a nivel mundial y a nivel histórico, es no tener claro los orígenes de nuestro sistema político. Podrán cambiar los actores, las relaciones y los procesos, pero la constante humana de la violencia política es transversal a todos los sistemas políticos con que nos hemos dotado como especie animal. No existe una excepcionalidad africana, es sólo nuestra manera de interpretar y justificar los hechos lo que convierte al continente en excepcional.

lunes, septiembre 17, 2012

Todo se desmorona, de Chinua Achebe


Okonkwo es un gran guerrero, fue el luchador más conocido por entre los poblados de su zona cuando era joven, tiene tres mujeres y un buen almacén de ñames. Es un hombre de éxito. Un hombre respetado. Comenzó de la nada, pidiendo prestados sus primeros ñames a un hombre respetable, arando y cultivando, esforzándose más que el resto. Tenía que salir adelante, porque su padre no le había dejado nada en herencia más que el miedo al fracaso, el miedo a ser como él. Con prudencia y esfuerzo,  Okonkwo se ha hecho con varios títulos de su comunidad y puede tener realistas aspiraciones de convertirse en un gran hombre de su poblado, guardián del orden y de las normas que heredaron de las generaciones anteriores.

A través de este personaje, que representa a un hombre cualquiera del África Occidental, Chinua Achebe es capaz de narrar la destrucción de un mundo. El sistema social y político que describe Achebe nos muestra unas comunidades perfectamente organizadas según normas y conceptos propios. Los matrimonios, las guerras, las cosechas, las fiestas, las creencias, todo está en perfecta armonía con el mundo que les rodea. El escenario de Okonkwo es un mundo nada idealizado, donde hasta la contradicción tiene cabida y donde la vida y la muerte –como en todos lados- tienen un sentido y un precio determinado. Un orden político, social, económico y religioso que permite continuar con la vida y asumir las dificultades inherentes que hay en ella.

Pero ¿cómo se acaba con un mundo perfectamente organizado? Las tres imágenes clásicas del colonialismo europeo -el soldado, el comerciante y el misionero- ejercen actividades perfectamente coordinadas en el relato de Achebe. Puede que no de manera premeditada, pero esta coordinación es capaz de fijarse en las incongruencias de los sistemas políticos, sociales y religiosos del periodo precolonial y utilizarlas para reventarlos. Como la dinamita que se coloca en las brechas de una montaña en la minería al aire libre. La montaña –los sistemas- queda hecha trizas a la espera de que un agente externo le proporcione un nuevo sentido.

El papel de la religión europea, del cristianismo británico en este caso, supuso la modificación de las costumbres autóctonas y la clave del conflicto colonial al suponer un reto a las creencias más firmes de la población africana. La figura de los africanos conversos, encarnados en su mayoría por los más desfavorecidos por el sistema político y social, es clave en este proceso. Avalados por el poder y la fuerza que la nueva religión les otorga se enfrentan a los poderes que antes les excluían y luego, cuando se convirtieron, les ignoraban. La revolución colonial, parece que nos dice Achebe, pudo comenzar con la llegada del misionero europeo, pero no hubiera tenido sentido sin la acción revolucionaria de parte de la sociedad africana, ya conversa. Frente a un sistema político, social y religioso africano que excluía a unos e integraba a otros, el sistema colonial otorga fuerza a los excluidos para ser ellos los nuevos excluyentes.

El comerciante, no tan presente en la novela de Achebe, es el que marca el camino y el sentido de la movilización europea hacia África Subsahariana. La oportunidad de ganar riquezas y materias con las que comerciar en nombre de la monarquía colonial es la punta de lanza de la intervención europea.

Por último el soldado es quien hace que la misión civilizadora y la misión comercial tengan éxito. La tecnología militar europea permite avasallar al enemigo africano -pacificarlo en términos coloniales- sin apenas resistencia y tan si quiera con la sensación de que el otro es un enemigo digno de llamarse tal. Su debilidad es casi insultante para el soldado, en constante y plena búsqueda de la gloria militar y colonial.

La sociedad africana que describe Achebe no fue capaz de prever ni prevenir lo que se le venía encima, oponiendo resistencia pero condenada a su fracaso. Desconocedora de la historicidad bélica europea consiente en permitir el asentamiento del misionero en su tierra, en parte aterrado por los relatos de pueblos que se han resistido y han sido masacrados, y en parte por una aparente cualidad de conformismo y prudencia que les hace esperar una reacción hasta que ya es demasiado tarde.

La novela de Achebe tiene el mérito de saber describir bien una poderosa vitalidad dentro de la sociedad precolonial y cómo la invasión europea fue capaz de subvertir el orden establecido mediante la combinación del poder de la convicción y el militar. Supuso un hito en la Historia de la Literatura cuando se publicó por primera vez, en 1958, y quizás por eso se le ha negado constantemente a su autor el Premio Nobel –autoconstituido como premio universal de las letras, pero de una evidente y aplastante europeidad. Inexplicablemente descatalogado desde hace años en el mundo editorial español, en 2010 la casa Random House Mondadori lo reditó dentro de la colección de bolsillo que dedicó a todas las novelas largas de Chinua Achebe. Su lectura se disfruta en lo literario y se sufre en lo político, siendo el sufrimiento el único camino posible para acceder a lo que Achebe desea que entendamos: cómo es posible destruir un mundo.

domingo, septiembre 09, 2012

La furia del hombre blanco en América


Foto de euthman
El próximo mes de Noviembre Estados Unidos se marchará de elecciones presidenciales. Unas elecciones que, como muchas otras veces, han sido marcadas como las elecciones. Como si de una gira de los Rolling Stones se tratase –que siempre dicen que va a ser la última- las elecciones presidenciales tienen la costumbre de venderse como las decisivas para el definitivo establecimiento del país en uno u otro lado. En 2000, cuando ganó George W. Bush, por proclamación anticipada de FoxTV, los analistas las vendían como las últimas elecciones del pueblo norteamericano, en clara referencia a que ambas candidaturas habían recibido nada desdeñables aportaciones económicas de los mismos sectores empresariales. Si tienes dos caballos que pueden ganar, apuesta por los dos.

Pasó Bush Jr. y llegó el ciclón Obama. Nadie apostaba por una victoria de un negro –allí les gusta decir no-blanco para referirse a Obama- en las primarias, mucho menos en las presidenciales. Pero ganó contagiando a su campaña un aire de refundación de los Estados Unidos de América, el paso del país al siglo XXI tras los 8 años de estercolero religioso, conservador y corporativo en que se habían convertido las presidencias de Bush Jr.

Que un negro ganara la presidencia y que además propusiera el cambio del país hacia una línea más liberal hizo reactivarse a las bases más conservadoras norteamericanas, quienes a su vez terminaron por dar más luz a aquellos grupos extremistas que cuando salen en un vídeo de YouTube pueden parecer graciosos, pero que en realidad son lo más cercano al terrorismo interno que tiene Estados Unidos.

Es ese un país donde la vinculación de los ciudadanos con el Estado es muy frágil, a diferencia de Europa. La desobediencia civil es un concepto extendido desde hace siglos y una herramienta que utilizan una enorme multitud de grupos políticos muy heterogéneos. Esto puede favorecer la aparición de terroristas individuales o de grupos perfectamente legitimados por gran parte de la sociedad para hacer la guerra al Estado.

Estos grupos se entroncan con el ideario que salió a la luz el año pasado tras la masacre de Noruega perpetrada por Breivik, y su mediatización ha permitido popularizar el acrónimo RaHoWa para señalar su lucha: Racial Holy War. Esta nueva guerra por la supremacía blanca se basa en la organización desestructurada ya probada con éxito por Al-Qaeda la década pasada. Se trata de terroristas individuales que, en un país donde te regalan un arma al abrir una cuenta bancaria, sólo tienen que pensar el cuándo porque el cómo les resulta evidente. En esta línea se inserta la masacre en un templo sikh el Agosto pasado. Tener capacidad organizativa para perpetrar atentados de gran envergadura, como el de Oklahoma en 1995, sólo es cuestión de motivación y un poco de suerte en la organización.

Y es en el ámbito de la motivación donde el inicio oficial de la campaña electoral por la presidencia está contribuyendo. El Partido Republicano lanzó su convención con el sencillo eslogan “We built it” en referencia a que fueron ellos –el hombre blanco de América- quienes construyeron el sueño americano y fundaron los Estados Unidos de América. En esta misma convención, que proclamó a Mitt Rommey como candidato republicano a la presidencia, los asistentes abuchearon a la representante republicana de Puerto Rico cuando ésta subía al estrado para apoyar al candidato. Y lo hicieron con el determinante grito de “USA, USA, USA”. No se trata de ideas ni de partido, se trata de la raza.

Pero si el eslogan oficial de la convención ya decía mucho de la barrera que los Republicanos están montando en torno a la figura del hombre blanco americano, no se queda a la zaga el eslogan extraoficial “Defiende América. Derrota Obama” que estos días circula por los círculos republicanos. Alrededor de Obama ha crecido la teoría conspirativa de que en realidad es –agárrense- un musulmán socialista que desea acabar con los Estados Unidos de América. Es la entrega del país por parte de un infiltrado del que se cuestiona incluso su nacionalidad –más de la mitad de los votantes republicanos piensan que Obama no nació en Estados Unidos, y cerca de un 34% cree que es musulmán.

De manera que este es el camino que el Partido Republicano está cogiendo. “Take America Back”, borrar todo lo que ha hecho Obama durante estos últimos cuatro años –que tampoco ha sido tanto como parecía en un inicio- y prometer un nuevo milenarismo basado en la idealización de un pasado no muy lejano donde la crisis económica era sólo patrimonio de las clases bajas y no de los biempensantes republicanos (“Los hombres de bien” a los que por aquí también aluden Rajoy o Artur Mas).

La idea del posible atentado contra Barack Obama parece desaparecer del imaginario mediático, pero la guerra parece que no está acabada.

En los análisis sobre la Convención Demócrata de estos días se habla también de los posibles sustitutos de Obama de aquí a cuatro años. Hay dos que suenan con fuerza, pero cuyos momentos políticos son diferentes. Se trata de Hillary Clinton, la mujer del expresidente Bill, exsenadora del Estado de Nueva York y actual Secretaria de Estado. Ya luchó contra Obama en unas primarias extremadamente disputadas, aunque en contra tendrá la edad: 69 años en 2016. El otro nombre que suena con fuerza se trata de Julián Castro, alcalde de San Antonio con sólo 38 años de edad. Castro puede esperar a una batalla que pueda ganar, además de que aún necesita experiencia de gestión más contrastada, ya sea en la gobernación del Estado o como representante en el Congreso o en el Senado.

Si Ud. es capaz de imaginarse una presidencia norteamericana liderada por una mujer, puede que no recuerde que existe una frase en la política norteamericana que se dice de cualquier personaje político al que se quiera defenestrar “… es más liberal que Hillary Clinton”. Entendiendo el término “liberal” como aquí en España la derecha utiliza el término “comunista” o “socialista”. Una Presidenta de los Estados Unidos sería tolerable por la extrema derecha conservadora norteamericana. Pero una Presidenta Hillary Clinton haría que el Tea Party fuera encargando más cañones para su lucha mediática y política, secuestrando aún más al sector moderado del Partido Republicano.

En el mejor de los escenarios para los demócratas, Clinton podría ganar para 2016 y dar paso en 2020 a la oportunidad de Julián Castro. Un Presidente de los Estados Unidos apellidado Castro, latino educado en Harvard, que casi no habla castellano. Y un Partido Republicano más a la derecha que nunca en su historia, capaz de provocar la ruptura del gigante norteamericano y llevando la actual fractura mediática al ámbito social y político.

Con todo, los peligros futuros son los menos preocupantes que los de hoy. Vivimos en un mundo donde aquello que pasa en Estados Unidos marca de manera definitiva el devenir del resto del sistema político mundial. Las alas norteamericanas de la RaHoWa, junto con el caldo de cultivo de la crisis estafa económica actual, que provoca el aumento del racismo y la creación de la figura del furioso hombre blanco americano no son un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos. Breivik en Noruega, Aurora Dorada en Grecia, Merah en Francia. Son muchos las señales que nos indican que estamos inmersos en otro reto global, menos espectacular que el mediático 11S, pero de similares dificultades y retos. Y no lo estamos entendiendo.

domingo, agosto 12, 2012

Polisemia del tiempo histórico desde las Relaciones Internacionales


Nuevo número -con éste hacen 20- de la Revista Académica de Relaciones Internacionales editada por los compañeros de la Universidad Autónoma de Madrid.

En esta ocasión la revista centra su atención en el aparato teórico sobre la interpretación de la historia. Una labor no exenta de importancia por muy teórica que pueda resultar al ojo no experto.

El nº 20 de la revista cuenta con un artículo de Francisco Javier Peñas Esteban, profesor de la UAM y padre de este grupo de internacionalistas y africanistas anclados en el Campus de Cantoblanco de Madrid. También con otro de Christian Reus-Smit, profesor en el Instituto Universitario Europeo y del que el propio Peñas Esteban ya reseñó un libro en otro número de la revista. También se cuentan con otros dos artículos sobre el tema central de la revista, escritos por el historiador Hugo Fazio y José María Hernández. La sección de reseñas y reviw-essays, siempre de gran interés, complementan la visión temática de los artículos centrales, así como los fragmentos de otras obras que siempre se recogen en cada número.

Por lo que respecta a la ventana social, desde la redacción de la revista se centran en el portal Madrilonia y realizan una interesante entrevista sobre su aniversario y el aniversario paralelo de las movilizaciones sociales del 15M madrileño.

lunes, julio 30, 2012

Bibliografía básica sobre Relaciones Internacionales (en castellano)


Ahora que se acerca el mes de agosto y uno tiene más tiempo para leer y reflexionar cualquiera puede sentirse atraído hacia la lectura sobre Relaciones Internacionales. He aquí una pequeña bibliografía, de libros clásicos y menos clásicos, sobre el tema. Para asegurar que sean de fácil acceso he procurado seleccionar sólo aquellos libros que han sido traducidos al castellano y editados en España. En principio, cualquier red de bibliotecas municipales más o menos grande contará con un ejemplar de estos libros. No digamos ya las bibliotecas universitarias. Algunos de ellos ya han sido comentados aquí. Otros lo serán en el futuro –procuraremos añadir los enlaces a esta misma entrada.

Si echas en falta alguno, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo y ampliaremos la lista. Deja un comentario con el nombre del libro al final de la entrada o escribe un correo a info@srkurtz.com.

Ali,Tariq. (2002) El choque de losfundamentalismos. Alianza, Madrid.

Attina, Fluvio. (2001) El Sistema Político Global: una introducción a las relaciones internacionales. Paidós, Barcelona.

Barbé, Esther. (2007) Relaciones Internacionales. Tecnos, Madrid.

Beck, Ulrich (2004) Poder y contrapoder en la era global. Paidós, Barcelona.

Beck, Ulrich (2006) La mirada cosmopolita, o la guerra es la paz. Paidós, Barcelona.

Bull, Hedley. (2005) La sociedad anárquica. Un estudio sobre el orden en la política mundial. Catarata, Madrid.


Echart Muñoz, Enara. (2008) Movimientos sociales y relaciones internacionales. Catarata, Madrid.

Halliday,Fred. (2002) Las Relaciones Internacionales en un mundo en transformación. Catarata, Madrid.

Held,David. (1997) La democracia y el ordenglobal. Paidós, Barcelona.

Hobsbawm, Eric J. (2007) Guerra y Paz en el Siglo XXI. Crítica, Barcelona.

Merle, Marcel. (1995) Sociología de las relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Morgenthau, Hans. (2001) Escritos sobre política internacional. Madrid, Barcelona.

Peñas Esteban, Francisco J. (1997) Occidentalización, fin de la Guerra Fría y relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Peñas Esteban, Francisco J. (2003) Hermanos y Enemigos. Liberalismo y Relaciones Internacionales. Catarata, Madrid.

Pereira, Juan Carlos. (Coord.) (2009). Historia de las Relaciones Internacionales contemporáneas. Ariel, Barcelona.

Ruíz-Giménez,Itziar. (2005) La Historia de la intervención humanitaria. El imperialismo altruista. Catarata, Madrid.

Sotillo, José Ángel. (2011) El sistema de cooperación para el desarrollo. Actores, formas y procesos. Catarata, Madrid.

Strange,Susan. (2001) La retirada del Estado. La difusión del poder en la economía mundial. Icaria Editorial & Intermon Oxfam, Barcelona.

Truyol y Serra, Antonio. (1997) La Sociedad Internacional. Alianza, Madrid.

Zorgbibe, Charles. (1997) Historia de las Relaciones Internacionales. Vol. 1 & Vol. 2. Alianza, Madrid.

miércoles, julio 25, 2012

Interpretar África comparativamente



Imagen del blog y de la entrada en cuestión
Cuando en el verano de mi recién lustrada licenciatura en Ciencias Políticas acometí la lectura de África Camina de Patrick Chabal y Jean-Pascal Daloz sus páginas supusieron todo un reto. Cada argumento de estos africanistas demostraba que existía un continente que retaba a cualquier concepto de la Ciencia Política que había aprendido a lo largo de mis estudios. La política comparada adquirió un nuevo enfoque para mí y desde entonces me enfrento a cualquier texto con la imagen del continente a la cabeza y la voluntad de comparar realidades. Hay que tener cuidado sí, como decía Sartori, para no comparar aquello que es incomparable. Pero en general es una “prueba del algodón” que sirve para estirar las ideas y sacarlas a pasear un poco. A ver si aguantan el trote del común de los mortales.

Traigo esto a colación de este artículo (enlace) del genial periodista en África, José Naranjo. En el blog colectivo del diario El País, “África no es un país”, publicó el pasado 10 de julio una crónica del conflicto de la Casamance, en Senegal –últimamente no paramos de hablar de esta región. La lectura que de él se desprende es la de una población, los diola, oprimidos por aquellos que dominan el aparato del Estado, los wolof. A pesar de todo el saber hacer periodístico de Naranjo, el artículo desprende una simpatía hacia el movimiento rebelde de la Casamance frente a la estructura estatal wolof. Y vuelven a sonar en mis oídos aquella frase de mi primer profesor de Ciencia Política: “Qué manía tienen Uds. con identificarse siempre con los grupos más pequeños”. La debilidad, entendí más tarde, es una cualidad que cae simpática… siempre que el débil no te esté incordiando a ti.

Porque el artículo de Naranjo aporta una serie de características que bien podríamos trasladar al escenario catalán o vasco y que seguramente serían muy contestadas en los comentarios del blog y en las redes sociales.

De entrada Naranjo habla de conflicto de baja intensidad, aunque ha producido 5.000 muertes en 30 años. El Ministerio de Interior habla de 829 muertos provocados por ETA. Cada muerte es una tragedia en sí misma pero, parafraseando a Stalin, si las juntas todas es sólo estadística. La violencia se suma a otros episodios comunes en las relaciones Senegal-Casamance y España-Euskadi, como la retirada de banderas, las manifestaciones, la voluntad de los secesionistas de resolver el conflicto en el ámbito internacional o la larga duración de las penas de cárcel.

Entre las causas del conflicto, además de las raíces históricas, Naranjo menciona el control político por parte de una identidad frente a la otra, así como una profunda diferencia “no sólo lingüística sino también cultural”. Se creó así un “sentimiento discriminatorio” en la población subyugada al Estado que está en la base de este conflicto. Y todo lo que hemos dicho en este párrafo puede ser aplicado tanto para la integración de la Casamance en Senegal como para la integración de Cataluña y Euskadi en España. Y nuevamente todo lo que se ha dicho en este párrafo podría ser discutido y ser cuestión opinable, sobre todo desde cada trinchera en la que nos encontremos.

Por último, y aunque Naranjo es optimista afirmando que el diálogo aún es posible, el artículo nos señala como una de las causas del bloqueo del mismo la innegociabilidad de las partes respecto a la indivisibilidad del territorio estatal de Senegal (o España) y respecto a la voluntad de los secesionistas de reconocer el derecho a la independencia de la Casamance (o de Cataluña, o de Euskadi).

Las interpretaciones maniqueas de la realidad, que siempre y a todos se nos escapan de entre los dedos para llegar a nuestros artículos o a nuestras discusiones (académicas o de bar), no suelen aportar nada al debate, salvo más debate en sí mismo. Ser conscientes de esto permite no rasgarse las vestiduras cuando alguien dice algo incómodo del conflicto en el cual nos sentimos inmersos. Pero también nos obliga a realizar un esfuerzo en la interpretación de los hechos que queremos narrar o analizar. No podemos caer en la tentación de idealizar cualquier tipo de lucha ajena a nuestros propios intereses por el mero hecho de ser la parte más débil de un conflicto que no nos afecta. Resulta mucho más fácil ser secesionista cuando el secesionismo no ataca nuestra identidad política que cuando éste forma parte de nuestro marco estatal. 

sábado, julio 14, 2012

Bibliografía sobre Estados, conflictos y gobernabilidad en África Subsahariana

Foto Gadl
El pasado jueves 12 de Julio tuve la oportunidad de participar como profesor en el curso Realidades del África Negra organizado por el Centro de Estudios Africanos de Barcelona dentro de los Cursos de Verano de la Universitat de Girona. 

Tal y como me comprometí con los asistentes al curso, aquí tenéis una pequeña bibliografía sobre la temática de la sesión: Estado-Nación africano y Conflictos y gobernabilidad en África Subsahariana.










Estados africanos.

  • Álvarez Feans, Aloia. (2010) Nigeira. Las brechas de un petroestado. Catarata, Madrid.
  • Bayart, J.F. (1999). El Estado en África. Bellaterra, Barcelona.
  • Chabal & Daloz (2001). África camina. El desorden como instrumento político. Bellaterra, Barcelona.
  • Chabal, Patrick (1993). Power in Africa. Palgrave McMillan.
  • Clapham, Christopher (2005). Africa and the International System. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Ellis & ter Har (2005). Mundos de poder. Bellaterra, Barcelona.
  • Ferguson, James. (2006). Global Shadows. Duke University Press, London.
  • Grovogui, Siba N'Zatioula. (1996). Sovereigns, Quasi Sovereigns and Africans. Minnesota University Press.
  • Iniesta, Ferran. (2001) El planeta negro. Catarata, Madrid.
  • Iniesta, Ferran. (2010) El pensamiento tradicional africano. Catarata, Madrid.
  • Jackson, Robert H. (1993). Quasi-states: sovereignity, international relations and the Third World. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Shaw, Martin (2000), Theory of the Global State. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Strange, Susan (2003). La retirada del Estado. Icaria, Barcelona.


Conflictos y gobernabilidad.

  • Castel, A. & Sendín, J.C. (2009). Imaginar África. Catarata, Madrid.
  • Duffield, M. (2004) Las nuevas guerras en el mundo global. Catarata, Madrid.
  • Echart, E. & Santamaría A. (coords). (2006) África en el horizonte. Catarata, Madrid.
  • Kaldor, M. (2001) Las nuevas guerras. Tusquets, Barcelona.
  • Kaldor, M. (2010) El poder y la fuerza. Tusquets, Barcelona.
  • Mateos, Oscar (ed) (2009) Paz y seguridad en África Subsahariana. Catarata, Madrid.
  • Peñas, Francisco Javier (ed) (2000) África en el Sistema Internacional. Catarata, Madrid.
  • Ruiz-Giménez Arrieta, Itziar (ed) (2012) Más allá de la barbarie y la codicia. Bellaterra, Barcelona.
  • Ruiz-Giménez Arrieta, Itziar. (2004) Las buenas intenciones. Icaria, Barcelona.
  • Tomàs, Jordi (ed) (2010). Secesionismo en África, Catarata, Madrid.

Son obras, todas ellas, muy relacionadas entre sí y por tanto aunque hayamos separado la bibliografía en las dos temáticas de cada sesión, en cada una de ellas se encontrarán elementos que van más allá de su compartimento bibliográfico.

Me he abstenido de referenciar artículos científicos por hacerlo más breve, pero si alguien necesita una mayor referencia de artículos sobre estas temáticas, sólo ha de consultarme.


miércoles, julio 11, 2012

Buscando al rey de Oussouye


¿Quién no ha estado en Oussouye? De un tiempo a esta parte es hablar con alguien que haya viajado por turismo, vacaciones, trabajo o investigación a Senegal y casi siempre sale a colación el genial pueblo de Oussouye, en la región de Casamance. Somos muchos los que hemos ido a comer tortilla o pollo en el pequeño restaurante de Odette –avisando previamente, claro- y quienes conocemos a “PèreJo”.

Pero lo que se nos escapa a muchos de los que por allí hemos andado es que, además de la realidad que vemos y que disfrutamos cuando paseamos por sus caminos, existe otra oculta a los ojos del forastero. No estamos hablando de ilusiones mágicas ni nada por el estilo, sino de reinados no evidentes. Oussouye tiene un rey. Un rey del que muchos son familiares, y del que otros no te quieren hablar.

Los compañeros de GESA, el Grupo de Estudio sobre las Sociedades Africanas, con sede en la Universidad de Barcelona, se han propuesto darnos luz sobre el asunto. En este mes de Julio han iniciado dos acciones para una de las cuales nos piden ayuda.

La primera de las acciones les ha llevado al propio Oussouye a realizar todos los preparativos necesarios para el rodaje de un documental sobre dicho rey y su papel de interlocutor en el conflicto de la Casamance. Ese que parece reverdecer ahora.

La segunda de las acciones es la búsqueda de financiación para el documental. Ya cuentan con una parte importante, 9.600€ financiada por el ICIP (Institut Català Internacional per la Pau), pero necesitan otros 4.300€ como mínimo para asegurar el correcto transporte del equipo de rodaje a la Casamance.

Para obtener estos 4.300€ han recurrido a la microfinanciación, o crowdfunding, tan de moda últimamente y que permite evaluar el apoyo social a una iniciativa de este tipo. Es muy fácil hacer click en un botón de Me gusta. O compartirlo a través de un twitt. Es muy fácil apoyar iniciativas de palabra. Pero más complicado es encontrar el momento para realizar la apuesta económica por un proyecto. Los del GESA te lo ponen fácil: puedes apoyarles con 300€, pero también con 5€. Todo euro es válido. Y entre esas cantidades te ofrecen varias por las que, además de saber que estás apoyando un proyecto interesante sobre la Casamance, también recibirás contraprestaciones –como la descarga gratuita del documental en HD- y agradecimientos.

Puedes apoyarles económicamente a través de la red Verkami, siguiendo el enlace de abajo. Te animo a ello.


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ACTUALIZACIÓN A 24 DE JULIO

El documental ya ha conseguido los 4.300€ que se habían propuesto. Van ya por 5.280€. Con los casi mil euros de más –de momento- que han conseguido pretenden realizar mejoras al proyecto básico. Como subtítulos o difusión del documental. El mínimo ya lo tienen, hay que ir a por más.